Miércoles, 24 de Octubre de 2007

¿Gardasil para todas las niñas?

Las farmacias venden desde hoy la vacuna contra el virus del cáncer de cuello de útero. El Sistema Nacional de Salud la financiará, a pesar de la baja prevalencia de la enfermedad.

AINHOA IRIBERRI ·24/10/2007 - 20:45h

Las farmacias españolas tienen desde hoy un nuevo producto en sus estanterías. Con el nombre de Gardasil, es la primera vacuna aprobada para prevenir la infección por algunos tipos del Virus del Papiloma Humano (VPH), causante del 100% de los casos de cáncer de cuello de útero. No ha sido un camino sencillo ni corto. España ha sido el último país del continente en autorizarlo, desde que las autoridades sanitarias europeas dieron luz verde a este producto, hace poco más de un año.

La anterior ministra de Sanidad, Elena Salgado, declaró que se trataba de un producto caro (las tres dosis necesarias tendrán un precio en farmacias de más de 450 euros) y que, para incluirla en el calendario vacunal (con financiación pública), había que hacer estudios complementarios. Se acercaban las elecciones autonómicas y eran malos tiempos para ese tipo de declaraciones. Diversas comunidades autónomas, con Madrid a la cabeza, prometieron incluir la novedosa inmunización en sus respectivas pautas de vacunación tan pronto el producto estuviera en la calle.

El nuevo ministro Bernat Soria, sin embargo, no lo dudó y el pasado mes de agosto anunció la autorización del producto y propuso a las comunidades autónomas su inclusión en el calendario vacunal. Hoy, la decisión del ministro da sus primeros frutos y los ciudadanos pueden adquirir la vacuna en las farmacias, previa prescripción de su pediatra (para las niñas a partir de los 11 años) o ginecólogo (para mujeres hasta 26 años).

Eso sí, la inmunización por el momento no es gratis, ni siquiera para las niñas de entre 11 y 14 años, que serán vacunadas a cuenta del Estado en cuanto se ponga en vigor el nuevo calendario vacunal, lo que sucederá a partir del 1 de enero, en la fecha que elija cada comunidad autónoma. Por eso, Soria pidió ayer a las madres que esperen “un poquito, porque va a ser lo más efectivo desde el punto de vista sanitario y, sin duda, más económico”, informa Europa Press.

La vacunación universal para las 200.000 niñas de entre 11 y 14 años de España “tendrá un coste estimado de 60 millones de euros”, según el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos I Ángel Gil, que afirmó que es un coste similar a los 50 millones que se gasta el estado en el cribado actual del cáncer de cuello de útero mediante citologías.

Pero este cribado no se va a poder evitar, al menos por el momento. La vacuna protege contra los cuatro tipos más oncogénicos (que más cáncer producen) del VPH, causantes del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero. El 30% restante se seguirá produciendo, por lo que las niñas tendrán que seguir visitando el ginecólogo. No obstante, en palabras de Gil, con esta medida, “por cada 170 niñas vacunadas podremos evitar un cáncer de cérvix”. “Y hay quien se atreve a decir que evitar una sola muerte es poco”, denunció.

El futuro

Parte de la polémica que acompaña a esta vacuna proviene del hecho de que ninguna mujer ha estado inmunizada con las dos vacunas desarrolladas contra el VPH (el laboratorio GSK acaba de recibir la aprobación europea de la suya) durante más de seis años, cuando empezaron los ensayos clínicos. El epidemiólogo Xavier Bosch dice: “No hay ninguna señal que nos permita anticipar que esta vacuna va a necesitar una dosis de recuerdo” [vacunarse en el futuro].

Los expertos opinan que, con el tiempo, se podrán espaciar las visitas al ginecólogo y que, con el cribado más completo (citología y un test que detecta el ADN del VPH), podrá lograrse que las mujeres sólo tengan que subirse al potro una vez cada cinco años. De momento, todo seguirá igual, excepto para el laboratorio y los farmacéuticos: las ventas de la vacuna se cuentan desde hoy.

 

Las claves de la polémica:Cuestiones sin respuesta ante la vacunación universal

Incidencia: España es uno de los países con una incidencia más baja de cáncer de cuello de útero, con cerca de 2.000 casos diagnosticados al año y 591 muertes en 2005.

Duración: Con la vacuna se persigue acabar con el 70% de los casos de cáncer de cervix para siempre. Sin embargo, la mujer que más tiempo lleva vacunada lo está desde hace seis años.

Revisiones: Algunos expertos consideran que la vacunación masiva hará que las niñas se confíen y dejen de acudir al ginecólogo.

Países en vías de desarrollo: El cáncer de cuello de útero es una lacra en los países en vías de desarrollo, donde la vacuna sólo ha llegado vía donaciones del laboratorio fabricante. Ahí no hay debate que valga. 

 

"Es muy discutible que la cifra de 600 muertes sea pequeña"

Entrevista a Xavier Bosch, Jefe del Servicio de Epidemiología del Instituto Catalán de Oncología

El oncólogo Xavier Bosch (Barcelona, 1957) lleva años involucrado en las pruebas clínicas de las dos vacunas existentes contra el virus del papiloma humano (VPH).

La edad media de detección actual del cáncer de cuello de útero es 35 años. Las niñas que más tiempo llevan vacunadas lo están desde hace seis años. ¿Por qué están tan seguros de que el efecto protector va a durar tanto tiempo?

Los estudios en curso van a vigilar a las participantes muy de cerca para evaluar si eventualmente se necesitaría una dosis de recuerdo. En estos seis años, los niveles de anticuerpos se han mantenido constantes e interpretamos que seguirán así por muchos años.

Si una mujer mantiene relaciones sexuales con protección y se somete a las técnicas más completas de cribado, incluyendo el test de detección de ADN del VPH, ¿podría esquivar el cáncer de cuello de útero igual que con la vacuna?

Sí, efectivamente. Pero tendría que someterse a la disciplina de ir regularmente a las visitas de control, en las que eventualmente a una parte se le diagnosticaría una infección o lesión preinvasora, que requerirá una cirugía que, aunque benigna, puede tener un efecto en los embarazos subsiguientes. Con la vacuna, uno puede ahorrarse este proceso intermedio en un 60% de los casos, y eso es mucho.

¿No es algo exagerado vacunar a todas las niñas para evitar un cáncer que causa sólo 600 muertes en España?

La apreciación subjetiva de si 600 muertes son muchas o pocas es discutible. Lo que es importante entender es que estamos en un proceso de mejora de la prevención que no se va a parar aquí. En próximas décadas tendremos nuevas vacunas y posiblemente la resolución de la necesidad de seguir con el cribado en las mujeres vacunadas. Teóricamente, hemos dado un paso que nos permite anticipar la erradicación del cáncer de cuello de útero.

 

"El pinchazo no me produjo reacción"

Joana Visa participa en un ensayo clínico de la vacuna contra el VPH 

Joana Visa es la responsable del estabulari [animalario] del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). Hace cuatro años, accedió a participar en un ensayo clínico de la vacuna contra el VPH que hoy se pone a la venta en las farmacias. Sus motivaciones: “A las mujeres nos dan mucha pereza las revisiones ginecológicas y así me las garantizaba cómoda y gratuitamente”. Además, su profesión está relacionada con la investigación, por lo que es “más sensible” a los ensayos clínicos. Su edad (40 años) la deja fuera del grupo para el que la vacuna está recomendada, pero le ofrecieron participar “para probar la seguridad en lo que denominan mujeres maduras”.

Dentro de cinco años, a Joana le dirán si le inyectaron la vacuna o el adyuvante. En el último caso, una vez acabado el seguimiento, le inyectarían la vacuna gratuitamente. De los tres pinchazos, recuerda que no le produjeron ninguna reacción: “Al mismo tiempo, me puse la vacuna para la hepatitis B y la reacción fue tremenda”. Y de las visitas anuales al ginecólogo, dentro del ensayo, habla muy bien. “Eso sí”, comenta, “te hacen preguntas muy personales, porque a los investigadores les interesa que seas promiscua, para ver cómo reaccionas a la infección por el VPH”.