Martes, 23 de Octubre de 2007

El calvario de opositar para la élite

Doce horas diarias de estudio, durante seis años, para alcanzar un primer sueldo de 2.000 euros.

 

MIGUEL Á. MARFULL ·23/10/2007 - 20:23h

El ministro de Justicia anunció el lunes una reforma del acceso a las carreras judicial y fiscal que complementará el sistema de oposiciones. Permitirá el acceso directo a los licenciados con mejores expedientes, sin necesidad de opositar. Justicia aduce que cada vez hay menos candidatos.
“Para hacer más atractiva la carrera, sería mejor reducir a la mitad el número de temas y subir los sueldos el doble”. Es la opinión sintetizada de Jesús Martínez, director de estudios del área de oposiciones de CEF, uno de los centros con más alumnos de España. Cada año, ve pasar por sus aulas a cientos de aspirantes, y sólo unas decenas consiguen aprobar y colocarse en la élite de la Función Pública.

Hace falta una enorme vocación”, señala Martínez, quien argumenta esta afirmación resumiendo los primeros diez años en la vida de un nuevo juez. “Acaba la carrera con 23 años, oposita durante seis, se convierte en juez, si aprueba, con 29 años. Pasa uno en la Escuela Judicial, donde cobra 1.200 euros. Después, dos años de prácticas, con lo que nuestro juez ya tiene 31. Y, finalmente, cinco años más en un juzgado de tercera, con un sueldo de 2.000 euros”.

Las mujeres son mejores
Así están muchos jueces que rondan los 35 años. Cada año, se presentan menos aspirantes y el 80% son mujeres. “Son mejores opositoras, más organizadas, más constantes y más disciplinadas”, y copan los accesos a una carrera “vocacional”, según Jesús Martínez. Antes, han coronado una cuesta arriba con un tiempo medio de preparación de seis años.

Con todo, las oposiciones para jueces y fiscales, con justa fama de difíciles “no son las más duras”, a juicio de este directivo del CEF. “La dureza se mide en el número de temas que hay que estudiar y en la competencia, en la cantidad de candidatos que optan a una misma plaza”.
En lo más alto de este escalafón de lo aparentemente inalcanzable, se sitúan, según esta combinación de elementos, las oposiciones para notarías, seguidas por las de registrador de la propiedad.

Las oposiciones para abogado del Estado completan la terna que supera, con más temas para estudiar y menos plazas convocadas, las oposiciones para acceder a la carrera judicial.