Archivo de Público
Miércoles, 24 de Octubre de 2007

¿A dónde va el agua que ahorra el regadío?

Los ecologistas dicen que se incumple el decreto sobre su aprovechamiento.

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·24/10/2007 - 08:25h

Regadío por aspersión sobre un campo de maíz. SXC

El 10 de marzo de 2006, tras tres años de sequía, el Gobierno aprobó un decreto con el objetivo de ahorrar agua en el regadío español. Recogía 137 obras para modernizar las infraestructuras de riego y se preveía una financiación de 2.342 millones de euros.

El ahorro estimado alcanzaba los 1.162 hm3 al año. Más de un año después, la organización ecologista WWF/Adena y la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Bird Life) se preguntan dónde están los más de 1.100 hm3 de ahorro de agua previstos.

El decreto establece que el ahorro de agua en ningún caso podrá destinarse a aumentar las superficies de riego existentes, sino que debe satisfacer necesidades medioambientales y mejorar la garantía de abastecimiento a las poblaciones. Hoy, en pleno debate en la Comisión Europea sobre las subvenciones al medio rural y a la agricultura, los ecologistas reclaman al Gobierno un balance de las obras y de los ahorros obtenidos antes de solicitar más financiación europea. Se pretenden obtener 1.000 millones de euros de fondos europeos para modernización de regadíos en el período 2007-2013.

El coordinador de Políticas Ambientales de SEO/Bird Life, David Howell, dice: "Hemos pedido en una carta a la Comisión Europea que ponga condiciones sobre el gasto de los fondos europeos a España, para que garantice que el agua ahorrada no se usa en nuevos regadíos, sino en abastecimiento y usos ecológicos".

Sólo el Ebro revisado

Los Ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, según indica Celia Peiteado, del Programa de Aguas Continentales de WWF/Adena, "sólo han revisado, en los últimos 10 años, las concesiones del Ebro, pero se desconoce el ahorro en el resto de cuencas".

Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España, Andrés del Campo, explica que si hace 15 años el regadío consumía el 80% del agua, en la actualidad es sólo el 67%. "El abastecimiento a poblaciones está aumentando, así como la demanda para usos ecológicos", añade. Para los regantes, la utilización del agua debe resultar sostenible ambiental, económica y socialmente, "buscando siempre la mayor competitividad posible, ya que un regadío no es sostenible si no es a su vez competitivo", afirma Del Campo.

Los ecologistas denuncian que el agua ahorrada se puede estar desviando para aumentar el riego en secano, que alberga una gran riqueza. Aves como la avutarda o el sisón, favorecidas por el cultivo de cereal, leguminosas y barbecho, podrían estar en riesgo.