Domingo, 14 de Octubre de 2007

El éxito animado de Pocoyó

El triunfo responde a una trabajada estrategia creativa de la factoría española de animación Zinkia

JAVIER SALAS ·14/10/2007 - 12:12h

Pocholo posa ante

“Jesusito de mi vida, tú eres niño pocoyó”, rezaba antes de acostarse la hija de David Cantolla, creador de éxito infantil. Así surgía, de la arbitraria ingenuidad infantil, el nombre de Pocoyó, el nuevo rey de los dibujos animados, que ahora se plantea hasta el salto al cine.

En cambio, el triunfo de Pocoyó no es fortuito, sino que responde a una trabajada estrategia creativa de la factoría española de animación Zinkia . Para lograr la difusión global del pequeño azul, hace falta algo más que un buen dibujo y unos simpáticos guiones. Pocoyó está presente en cien países a lo largo y ancho del planeta. 

El programa ha recibido galardones como los prestigiosos BAFTA y el Festival de Annecy. La juguetera que comercializa sus productos, Bandai, tuvo que acudir a los stocks de otras filiales europeas para responder a la demanda, tras quedarse sin existencias mucho antes de lo previsto.Tres pilares para una marca
En Zinkia, tenían clara su táctica: “No pretendemos crear una serie de dibujos, sino una marca de entretenimiento”, afirma su director general, Víctor López.

“Para consolidarse, la marca necesita tres pilares sólidos”, añade. A saber, los libros, los juguetes y los DVD. López asegura que un niño ve cada DVD de Disney una media de 22 veces. “Los libros son un producto perfecto”, dice López, “porque se añaden el interés de los padres por fomentar en sus hijos la lectura”.

Con sus vistosas cajas, los juguetes son como vallas publicitarias gratuitas que promocionan la marca en las tiendas.

Pensando en los juguetes

En el caso de Pocoyó, el proceso creativo de la serie fue en paralelo con el de los juguetes, con un fluido intercambio de ideas entre Bandai y Zinkia. La juguetera tomó a Pocoyó como la ocasión de colocarse en el mercado preescolar. Los consejos de Bandai –como la introducción de vehículos– fueron bien recibidos salvo uno: los creadores conservaron el fondo blanco. También aplicaron las sugerencias de educadores sobre situaciones y gestos que encandilan a los niños.

El siguiente reto de Zinkia era penetrar en el mercado. Internet fue una clave del éxito. Los creadores ofrecieron la descarga gratuita de capítulos en su web, a pesar de los reparos de sus socios británicos. Tres millones de descargas avalaron la idea.

Youtube fue el siguiente vehículo de propagación: López asegura que han hecho lo posible por evitar que Google retire los episodios de Pocoyó que los fans suben al portal de vídeos. En Zinkia no dudan de que son mucho mayores las ventajas que los inconvenientes de Youtube.

No fue profeta en su tierra

Tras dos negativas, TVE aceptó hace ahora un año emitir Pocoyó en su segunda cadena. Había llegado a 79 países antes que a España. “Quizá el ejemplo de Los Lunnies les ayudó a entender que los programas infantiles pueden ser un negocio”, aventura López, “a pesar de que el público preescolar, que es el nuestro, no se contempla en los datos de audiencia”.

Las cadenas privadas dependen de la publicidad y Sofres, empresa que mide la audiencia española, deja fuera de sus estadísticas a los menores de 4 años. “Ni te escuchan”, lamenta López, “no creen que pueda ser rentable para ellos”.

Zinkia, que ya tiene oficinas  en China, trabaja ahora en sus dos nuevas apuestas. Las acaba de presentar en Cannes, en la feria del sector televisivo infantil, a la que no acudía desde Pocoyó.

La gran acogida de Mola Noguru, también para preescolares, y Fishbone Saga, una espectacular fantasía de aventuras con vikingos y elfos, puede implicar que la empresa se convierta en un gran referente del sector.

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