Martes, 23 de Octubre de 2007

Un viejo enemigo de la flora europea

El nitrógeno producido por el hombre reduce la biodiversidad en Europa

MANUEL ANSEDE ·23/10/2007 - 00:00h

Una máquina fertilizadora recorre un campo de patatas. REUTERS

El nitrógeno es el terminator de la flora. En Gran Bretaña, la cuarta parte de las especies vegetales están afectadas por la excesiva presencia de este elemento, que contribuye a su eliminación. Según un estudio de la European Science Foundation (ESF), el fenómeno puede estar teniendo lugar en todo el continente.

Los científicos saben quiénes son los culpables de esta pérdida de biodiversidad. Por un lado, los compuestos nitrogenados que emiten los tubos de escape de los vehículos, a causa de la combustión de los carburantes fósiles. Y por otro, la metamorfosis que ha vivido en las últimas décadas la agricultura, apoyada hoy en la ganadería intensiva y el abuso de los fertilizantes.

El ciclo es conocido. El nitrógeno generado por el hombre contamina la atmósfera y una parte de él se deposita en la tierra. Según el estudio de la ESF, por cada 2,5 kilogramos extra de nitrógeno que se depositan en una hectárea al año, desaparece una especie de ese terreno. En las regiones más densamente pobladas de Gran Bretaña, se pueden fijar hasta 35 kg por hectárea cada año.

El investigador de la Open University de Reino Unido, David Gowing, afirma: "Había evidencias experimentales de que esto podía ocurrir, pero hemos sido los primeros en mostrar que los efectos son reales y se están produciendo ahora".

Para proteger la flora del impacto del nitrógeno, los autores del estudio proponen calcular los valores críticos de cada ecosistema. Es decir, qué cantidad puede acumular un hábitat antes de que comience a perder especies.

Praderas sin plantas

Los ecosistemas más vulnerables en el caso inglés son las ciénagas y los brezales, pero el estudio muestra que en algunos lugares se ha registrado una pérdida de biodiversidad incluso por debajo del umbral crítico de nitrógeno.

La principal autora de la investigación, Carly Stevens, insiste en que "las especies no se van a extinguir". "Pero si esto está ocurriendo en todas partes, en el futuro tendremos praderas con muchas menos especies, y no tenemos ni idea de cuáles serán las consecuencias de esta pérdida de biodiversidad", advierte.

Stevens ya publicó algunas de sus conclusiones en 2004 en la revista Science. Ahora, ha retomado el estudio dentro del programa Eurodiversity de la ESF. Su objetivo es examinar un amplio rango de praderas del litoral atlántico europeo. Gowing, por su parte, sostiene que "los Países Bajos y el norte de Alemania son el epicentro de la deposición europea de nitrógeno".
Los investigadores van a estudiar 70 dehesas de al menos nueve países para ver el alcance de esta contaminación.

"Hemos acumulado nitrógeno durante los últimos 40 años, así que debemos estar al borde del precipicio en el que las especies cambiarán", apunta Gowing. "Tenemos unos cinco años para seguir contaminando a este ritmo, es tiempo de actuar", advierte.

 

Cinco millones de toneladas de fertilizantes

El problema:
En unos pocos decenios la agricultura se ha convertido en un sector tan contaminante como la industria. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes, en España se utilizaron 4,8 millones de toneladas de fertilizantes en 2006.

La normativa:
La UE obliga a los agricultores de las zonas más vulnerables, con concentraciones de nitratos superiores a 50 miligramos por litro en los acuíferos, a disminuir la utilización de fertilizantes.

La solución:
Un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Madrid sostiene que se puede reducir un 20% la filtración de nitrógenos a los suelos agrícolas mediante la combinación del riego por goteo, el uso adecuado de los abonos y el nitrógeno del propio terreno.