Lunes, 22 de Octubre de 2007

Mi madre tendrá el alta del hospital antes de que yo consiga llegar

Los usuarios aguantan con estoicismo y resignación una situación que ya se esperaban.

 

GLÒRIA AYUSO ·22/10/2007 - 21:48h

No hubo el gran caos viario que se temía el día antes, pero bastantes cosas fallaron. Confusión, malestar y pérdida de nervios fueron ayer las reacciones de muchas personas que dependen de Cercanías para realizar sus desplazamientos diarios. Aunque la resignación de la mayoría y la decisión en la mayoría de los casos de avanzar su desplazamiento por la mañana evitó males mayores. Los que pudieron, se buscaron la vida, cómo hechar mano del coche.

El peor momento fue a primera hora de la mañana, cuando en un intervalo corto de tiempo los ciudadanos realizan la mayor parte de los desplazamientos para acudir al trabajo. Pese a los esfuerzos del gran dispositivo de autocares habilitado, los viajes se alargaron ayer entre 30 minutos y una hora más de lo que se tarda habitualmente debido a los problemas de organización y al incremento del tráfico a la entrada de Barcelona.

Montar un dispositvo alternativo de transporte por carretera para suplir Cercanías no era fácil. Más de 150.000 personas utilizaron las medidas adoptadas de forma provisional. En un tren caben hasta 1.800 personas, mientras que un autobús sólo tiene capacidad para 50. Renfe tuvo que buscar parte de los dos centenares de autocares y conductores necesarios en otras comunidades como Aragón, Valencia y País Vasco.

El problema que derivó de ello es que los chóferes no se conocían las carreteras catalanas y muchos se perdieron por distintos lugares. "Nos hemos recorrido toda la Zona Franca", protestó una joven al bajar de uno de los autobuses al llegar a Maria Cristina.

Control de billetes "aligerado"

La posibilidad de que la paralización del servicio se prolongue más días de los inicialmente anunciados no ayudó a los ciudadanos a tomarse los grandes inconvenientes con mayor deportividad.A las quejas habituales de falta de información y desorientación se sumó ayer con mayor fuerza la de tener que pagar por un servicio que no funciona.

Por la mañana, los responsables de Renfe afirmaron que, debido a los problemas, se había aligerado el control de billetes. Por la noche, el Ministerio comunicó que las líneas directamente afectadas (la C-2 sur, C-7 y C-10) serán gratuitas a partir de hoy. Ayer finalmente también entró en servicio un teléfono de información gratuito (902 20 22 20), puesto que el anunciado anteriormente era de pago.

La policía antidisturbios estuvo presente en los principales puntos del dispositivo, pero no tuvo que intervenir en ningún caso gracias al buen comportamiento de los sufridos ciudadanos. Muchas personas acudieron a Sants creyendo que de allí partían los autobuses sustitutorios del tren, tal y como ocurrió durante el verano y el pasado fin de semana. Pero tantos vehículos no caben en los alrededores de la estación, cuyos accesos están también restringidos por las obras del AVE. Por este motivo, sólo los que realizaban el trayecto de Barcelona al aeropuerto y los de media y larga distancia partieron de la principal estación ferroviaria de la ciudad.

 

El personal habilitado para informar explicó durante todo el día que debían coger el metro hasta Montjuic. La noticia era recibida con gran desagrado. "Mi madre tendrá el alta del hospital antes de que yo consiga llegar", ironizó Margarita Ibáñez, de 63 años. El circuito ya complicado se hacía aún más enrevesado e interminable para el ciudadano, que tras haber acudido hasta Sants, tenía que coger el metro hasta Maria Cristina, luego el autobús a Gavà y posteriormente el tren hasta el destino final.

En el sentido contrario también hubo algunos problemas a primera hora. En Gavà se formaron grandes colas para poder subir a los autobuses a Barcelona. Luego los autobuses se toparon con el colapso de la C-32. "Hemos tardado más de media hora, ahora tendría que estar en Vía Layetana y aún tengo que coger el metro", explicó sin pararse ni por un instante Imma Garrido al llegar a Maria Cristina.

Los pasajeros lamentaron que los autobuses no hicieran más paradas antes de llegar a Barcelona. Como respuesta, la Entidad Metropoliatana del Transporte adelantó la entrada en servicio de una nueva línea comunicará Gavà, Viladecans, Sant Boi y Cornellà. Asimismo, Renfe anunció que habilitará hoy más autobuses.

Más problemas: algunos trenes de larga distancia tenían origen y final en Tarragona. Pero no todos. Para los pasajeros, unos 7.000 diarios, fue una lotería el poder hacer el viaje directo o parcialmente en autocar. Debían acudir a los andenes, donde una vez agrupados, recibían la información del personal de Renfe. Frente a las quejas, el Centro de Cooperación de Operaciones Ferroviarias decidió habilitar a partir de hoy una oficina de atención al ciudadano en Montjuic.