Archivo de Público
Domingo, 18 de Mayo de 2008

Bacterias en el hospital

Las infecciones nosocomiales, como la detectada en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, provocan en España más muertes que los accidentes de tráfico

ANTONIO GONZÁLEZ ·18/05/2008 - 23:01h

Un especialista analiza un cultivo bacteriano. AFP

No estamos solos. Incluso el ermitaño más aislado goza de una compañía microscópica: las bacterias. Unas sobreviven en la piel y las mucosas, otras en el tracto digestivo u otras partes del cuerpo. En general, no suponen peligro alguno porque la piel y el sistema inmune las mantienen a raya, pero siempre están a la espera de una oportunidad para atacar. Y pocas ocasiones hay tan favorables para estos microorganismos como el ingreso de su hospedador en un hospital por una enfermedad grave.

Catéteres, sondas, mecanismos de respiración mecánica y otros dispositivos sanitarios, además de las propias heridas quirúrgicas, constituyen excelentes vías de entrada al organismo para las bacterias que porta el propio paciente, pero también para otras que subsisten en el medio hospitalario. Inofensivos para una persona sana, estos patógenos son capaces de provocar infecciones graves en personas en estado crítico o con el sistema inmune deprimido, hasta el punto de comprometer la vida.

Son las llamadas infecciones hospitalarias o nosocomiales, en boca de todos tras conocerse el fallecimiento de 18 pacientes en el Hospital 12 de Octubre de Madrid debido a una de estas bacterias oportunistas, Acinetobacter baumannii, que sin embargo no es de las más virulentas. Pero el caso del 12 de Octubre no es un problema aislado, sino sólo un caso llamativo de un tipo de infección al que los expertos atribuyen el fallecimiento de más de 3.000 pacientes al año en España; una mortalidad superior a la causada por los accidentes de tráfico.

De hecho, en torno al 8% de todas las personas que ingresan en un hospital contraen una de estas infecciones, aunque este porcentaje se incrementa hasta el 30% entre los enfermos de las unidades de cuidados intensivos (UCI). Del total de infectados en el ámbito hospitalario, se estima que un 0,5% fallece debido a la infección bacteriana.

Desconocimiento

"Las infecciones nosocomiales afectan a un número muy importante de pacientes, aunque la sociedad tiene un profundo desconocimiento de las mismas", explica el especialista Miguel Puyol, presidente del Grupo de Infecciones Hospitalarias de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), que dedica el 100% de su tiempo en el Hospital de Bellvitge (Barcelona), donde
trabaja, a mantener a raya a estos patógenos.

No obstante, hay que asumir que no se puede acabar con ellos totalmente. "Decir que vamos a conseguir cero infecciones nosocomiales es como decir que se va a conseguir que no haya ni un solo accidente de coche; pero si uno conduce bien y respeta las normas es muy poco probable que tenga un problema grave", agrega Puyol, que señala que todos los grandes hospitales españoles cuentan con protocolos para controlar estas infecciones, aunque existen diferencias entre las distintas comunidades autónomas a la hora de abordar la cuestión.

Lo que todos los centros grandes deben hacer, según Puyol, es establecer comisiones o comités de infecciones integrados por microbiólogos, infectólogos y preventivistas, además de enfermería especializada, para recoger información de forma rutinaria y atajar el brote infeccioso en cuanto se produzca.

No obstante, este especialista sostiene que, aunque se sigan todos los protocolos, hay que tener en cuenta que la propia evolución de la asistencia sanitaria ha dado facilidades a estos microorganismos para que se propaguen, ya que hoy en día "se utilizan medios de soporte vital mucho más sofisticados, que rompen las barreras defensivas del cuerpo". Además, el progreso de la medicina ha permitido que se practiquen cirugías agresivas a personas que antes, sencillamente, eran desahuciadas por la gravedad de su estado.

Pese a la dimensión del problema, los expertos consideran que es muy difícil atribuir una muerte directamente a una de estas infecciones, ya que por lo general "la mayoría de los pacientes con infección nosocomial que fallecen lo hacen por la enfermedad que motivó el ingreso, no por la infección en sí", indica por su parte el jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Juan García Caballero. "Una de cada diez infecciones puede colaborar con un desenlace fatal, pero la mayoría no altera el curso normal de la enfermedad que provocó el ingreso del paciente", añade.

La gota que colma el vaso

En este sentido, Puyol destaca que, a pesar de que muchas veces estas infecciones causan la muerte, en realidad no son más que "la gota que colma el vaso". "Un paciente se puede morir por una infección nosocomial, pero también porque quizás llevaba tres semanas en una UCI con peritonitis y catéteres por todas partes", explica este especialista.

En cuanto a las bacterias, la ya famosa Acinetobacter baumannii es, en realidad, "un corderito" al lado de otras, como Staphylococcus aureus o Pseudonomas aeruginosa, en palabras de Puyol, que lamenta que exista tanto desconocimiento en torno al problema: "Si la sociedad supiera el número de fallecimientos causados por infecciones hospitalarias, que es muy superior al de muertos en accidentes de tráfico, nuestros gobernantes tendrían más presión y darían un mayor soporte a medidas para que este problema estuviera superado, aunque cada vez se ponen más recursos".

Una batalla compleja

La lucha contra las bacterias, pero también contra hongos como el famoso Aspergillus, es una labor compleja, según pone de relieve García Caballero, ya que muchas veces "están presentes en el ser humano". De hecho, la infección nosocomial más frecuente, responsable de un 80% de los casos, es la de origen endógeno, es decir, que está causada por bacterias que porta el propio paciente cuando ingresa en el hospital. Sin embargo, en la UCI este porcentaje se reduce al 60%, ya que allí existe mayor presencia de los microorganismos que colonizan las instalaciones, como la Pseudonomas aeruginosa, responsable de la neumonía nosocomial.

Pese a la existencia de este problema, los especialistas denuncian que España sigue siendo el único país de Europa donde no se reconoce como tal la especialidad médica centrada en el control de las infecciones nosocomiales. "Actuamos como especialistas en una disciplina que no está reconocida oficialmente, lo que no deja de ser sorprendente", concluye Puyol.

 

"Son bacterias muy difíciles de erradicar"

La especialista Concepción Gimeno, presidenta de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, descarta que las infecciones nosocomiales deban ser motivo de alarma social pese a la mortalidad que se les atribuye, aunque aboga por mejorar el control de las mismas y que se aumente la dotación económica de los servicios hospitalarios que se ocupan de combatirlas.

¿Son muy frecuentes en España estas infecciones?

Estamos al nivel de Europa, aunque depende mucho del tipo de paciente. Son infecciones más frecuentes en hospitales grandes, donde hay pacientes inmunodeprimidos o en estado crítico y se practican cirugías más agresivas.

¿En qué zonas hay mayor peligro de infecciones?

En unidades de cuidados intensivos y quirófanos. Algunos de estos microorganismos pueden estar en el suelo o en las paredes, e incluso en la superficie de catéteres y prótesis, y son muy difíciles de erradicar porque viven en condiciones muy difíciles. Aguantan en ese medio hasta que entran en contacto con la sangre, produciendo una infección en un paciente que ya de por sí estaba en condiciones críticas, y eso es lo que puede desencadenar la muerte.

¿El del Hospital 12 de Octubre es un caso aislado?

No, todos los hospitales tienen un nivel de endemia mínimo, aunque suele estar controlado.

¿Cómo cree que se puede combatir este problema?

Los hospitales deben tener un comité de infecciones, un servicio de microbiología, un preventivista y un infectólogo, es fundamental. Después hay que hacer de forma rutinaria controles de portadores de estos microorganismos, tomando muestras de axilas e ingles a los ingresados en las UCI para comprobar que están libres de estos patógenos.

¿Qué se hace cuando se detecta?

Cuando el servicio de microbiología descubre que un paciente es portador y tiene la bacteria en la piel, por ejemplo, se le debe separar del resto, algo que no siempre es posible porque puede que no haya boxes libres. Una vez en otra dependencia, el personal de enfermería que le atiende, que no debe entrar en contacto con los otros enfermos para no diseminarla, debe establecer mecanismos de limpieza específicos.

¿Es muy elevada la mortalidad asociada a estas bacterias?

Puede ser muy alta; por ejemplo, puede ascender a un 60% en pacientes con respiración mecánica y neumonía adquirida. La mortalidad es elevada si producen infección, pero en cualquier caso atribuir una muerte a una infección por un patógeno como 'Pseudomonas aeruginosa' o 'Acinetobacter baumannii' es muy complicado, ya que a lo mejor el paciente llevaba colonizado una o dos semanas y fallece por un cuadro relacionado con su patología previa.

¿Cómo se puede remediar el problema?

Mejorando los controles y aumentando la dotación económica de los servicios que controlan estos microorganismos.

¿Suponen estas bacterias algún riesgo para personas sanas?

Ninguno, porque tienen una patogenicidad muy baja. Conviven perfectamente con nosotros, pero en un paciente con problemas es diferente.