Archivo de Público
Domingo, 18 de Mayo de 2008

Se busca cementerio nuclear, segunda parte

Industria medita desenterrar el proyecto de almacén de residuos atómicos

A.M.VÉLEZ ·18/05/2008 - 13:08h

Hace dos años, Rafael Lobato, entonces alcalde de Peque, (Zamora), tuvo la ocurrencia de postular a su pueblo para albergar el futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC), un depósito para albergar el combustible gastado de las centrales nucleares.

Los algo menos de doscientos vecinos del pueblo casi se comieron a Lobato, que no consultó con ellos su propuesta (que era sólo eso, una propuesta) y hoy ya no es alcalde. Es un ejemplo de lo delicado del ATC, un proyecto lanzado por el Gobierno en la anterior legislatura que quedó paralizado por las sucesivas citas electorales (municipales y luego, generales) y que, como apuntan en el sector, conviene retomar: a finales de 2010, Francia empezará a cobrar a España 50.000 euros diarios por los residuos de la central de Vandellós I (clausurada tras su incendio en 1989) que actualmente custodia.

En España, el resto de residuos nucleares de alta actividad (los más peligrosos) se guardan actualmente en las piscinas de las propias centrales. Esos depósitos están, en muchos casos, cerca del colapso. La empresa pública Enresa cerró la semana pasada un concurso urgente para instalar un mini almacén nuclear (ATI) en la central de Ascó, actualmente en el ojo del huracán por una fuga radiactiva.

Un parche

Los expertos consideran que instalar almacenes ATI (hay otros dos, uno en la antigua central de Zorita y otro en la de Trillo) es un parche que no soluciona el problema. Al contrario, lo agrava, porque implica tener los rediduos dispersos en varios puntos, en lugar de en un único almacén.Ahora, el nuevo ministro de Industria, Miguel Sebastián, tiene que decidir al respecto. Es posible que dé alguna pista en su primera comparecencia en el Congreso, prevista para la segunda mitad de este mes.

Según fuentes próximas al proceso, lo lógico es que se retome el proyecto, independientemente de si se prorroga o no la vida útil de los reactores nucleares. "Incluso si quieren cerrar las centrales, en algún sitio habrá que poner la porquería", dice un asesor del Gobierno en esta materia.

El problema es que, de momento, parece que nadie quiere un basurero nuclear cerca, a pesar de los suculentos incentivos económicos que comporta el proyecto.Calificado por Greenpeace como una "herencia mortal", el ATC custodiaría los residuos durante unos 60 años, con la esperanza de que, para entonces, haya una solución para eliminar su peligrosidad (ahora, no existe). El tiempo juega en contra: construir el ATC lleva, al menos, cuatro años. En el proyecto inicial estaba previsto para 2010. En el mejor de los casos, y siempre que el Gobierno respete su compromiso de que el proceso sea "democrático, transparente y participativo" (es decir, que haya un concurso abierto), no funcionará hasta, como muy pronto, principios de 2014, por los retrasos acumulados.

Un caramelo económico para el que lo acoja

  • 11,5 millones de ayudas anuales
    Para hacer más atractivo el proyecto, el proyecto inicial de ATC prevé compensar al municipio que lo acoja con esa cifra, sin contar los impuestos que pagará la instalación.
  • 650 millones de inversión en el almacén
    Otros 50 millones de euros serán para un laboratorio anexo dedicado a I+D sobre transmutación de residuos.
  • 410 empleos y 110 una vez construido
    La construcción del ATC generaría 300 empleos durante un plazo de cuatro o cinco años y otros 110 puestos de trabajo durante los aproximadamente 60 años previstos de utilización.
  • 15 mill. al año en residuos de Vandellós I
    Es lo que, a partir de 2011, costará al Estado la custodia de ese material radioactivo en Francia.