Domingo, 21 de Octubre de 2007

Los casos de inicio temprano necesitan un mayor soporte médico y una mayor ayuda social

Análisis del Dr. José Luis Molinuevo, de la Unidad de Alzheimer y otros Trastornos Cognitivos del Hospital Clínic de Barcelona

JOSÉ LUIS MOLINUEVO ·21/10/2007 - 11:25h

La enfermedad de Alzheimer representa en la actualidad la causa más frecuente de demencia degenerativa.

Uno de los factores de riesgo más reconocidos que favorecen su aparición es la edad, siendo el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población la causa del aumento de incidencia y prevalencia de la enfermedad.

No obstante, un porcentaje de casos pueden aparecer en edades tempranas, habiéndose definido de forma arbitraria la edad de 65 años para definir la enfermedad de Alzheimer de inicio precoz.

En casos excepcionales, habitualmente determinados genéticamente, la enfermedad puede aparecer en edades tan tempranas como es la tercera década de la vida.

Es fácil entender que conforme la enfermedad adelanta su edad de presentación, las implicaciones medico-sociales son diferentes, necesitando en general los casos de inicio temprano un mayor soporte médico y una mayor ayuda social.

Es en estos casos es donde el médico debe ser especialmente sensible a las necesidades del enfermo y su familia, al generarse situaciones para las cuales nuestra sociedad no está psicológicamente preparada.

Como es bien conocido, en sus fases iniciales la enfermedad se caracteriza por la pérdida de memoria, pudiendo ser esta la principal manifestación durante años.

En este sentido el diagnóstico precoz es de gran valor pues permite identificar la enfermedad cuando se haya en sus pródromos.

Ello permite un mejor asesoramiento, el inicio precoz de tratamientos y un óptimo control sintomático de la enfermedad.

Es de esperar y desear que un futuro próximo la mayoría de personas puedan diagnosticarse en una fase prodrómica o incluso en fases preclínicas, permitiendo este hecho aumentar la ventana terapéutica.