Sábado, 20 de Octubre de 2007

Rajoy acusa al Gobierno de "asaltar" el Constitucional

El líder del PP critica a los socialistas por querer convertir el TC en una "gestora, como hace en su partido".

OLIVIA CARBALLAR ·20/10/2007 - 20:23h

Mariano Rajoy, líder del Partido Popular. EFE

Debe de ser que el líder del PP, Mariano Rajoy, sueña con Montesquieu una noche sí y otra no. Le tocó que no el día que su partido pidió la recusación del magistrado Pablo Pérez Tremps por su "parcialidad" en el Estatuto catalán.

Y ayer, en Baeza (Jaén), parece que le tocó que sí, porque no paró de hacer referencias a la separación de poderes impulsada por el pensador francés. "En una democracia normal un Gobierno no puede asaltar el Tribunal Constitucional (TC)".

Así respondió Rajoy a la recusación por parte del Ejecutivo de los magistrados conservadores del TC Roberto García-Calvo y Jorge Rodríguez Zapata por considerar que no son imparciales para resolver el recurso del PP contra la reforma de la ley orgánica del alto tribunal.

Ante unas 2.000 personas con la bandera de España por bandera, Rajoy acusó a los socialistas de querer convertir el TC en una "gestora, como hace en su partido, donde puede expulsar a sus dirigentes, en Madrid, Valencia o Navarra", informa Efe. "Se discute la Nación, la bandera, la forma de Estado y ahora se pretende invadir" el alto tribunal. El líder del PP no concibe lo que el Gobierno está haciendo y pide, por ello, "respeto a las reglas democráticas".

Ganar las elecciones

Sin dejar pasar la ocasión también para criticar a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, por "abroncar en público" a la presidenta del TC, María Emilia Casas, en el desfile del 12 de octubre, Rajoy intentó convencer a sus seguidores de lo que él ya está "absolutamente" convencido: "El PP ganará las elecciones en España y en Andalucía".

Lo dijo con su derrota de 2004 en el recuerdo y junto al presidente del PP andaluz, Javier Arenas, que se presenta por tercera vez a la Junta con dos fracasos de cola y unas encuestas nada favorables. Sus recetas, "a diferencia de Zapatero", son las soluciones a "los problemas importantes de la gente".