Sábado, 20 de Octubre de 2007

Una bandera con historia, por encima de sus gobiernos

Los elementos de la bandera española cambiaron con la evolución del Estado.

ANTONIO MARTÍNEZ ·20/10/2007 - 19:44h

AFP - La armada española en el desfile del Día de la Hispanidad de 2006.

Los símbolos son importantes para los pueblos. Crean identidad y nos sitúan frente a otros. Son mecanismos de afirmación de las naciones. En España, pese a que la idea de bandera nacional es bastante moderna, su desarrollo se gestó a lo largo de la Historia.

Los primeros estandartes en la península provienen de las legiones romanas y se utilizaban en el ámbito militar, para marcar a los soldados el momento de atacar o de retirarse ondeando la bandera. Según señala San Isidoro en sus Etimologías, los visigodos también poseían "enseñas de guerra". Sin embargo, la configuración de la bandera tal como hoy la entendemos -una tela que ondea colgada de un asta-no llegó a la península hasta la dominación islámica.

Primeras banderas

Para diferenciarse de los musulmanes, los reinos cristianos crearon banderas en las que incluyeron sus respectivos escudos de armas: los castillos y leones de Castilla y León, las barras  de Catalunya y Aragón o las cadenas navarras.

Todos estos blasones los recogieron los Reyes Católicos en una bandera carmesí que representaba a su ejército. A partir de la unión matrimonial de Doña Juana con Felipe el Hermoso, el Aspa de Borgoña caracterizó el escudo de toda la etapa de los Austrias.

Con la llegada de la Casa de Borbón, se creó un modelo unificado que situaba el Aspa de Borgoña sobre un fondo blanco. En época de Carlos III llegó el color, pero en los motivos de su elección existen más hipótesis que certezas. Algunas señalan que provienen del Reino de Nápoles y las Dos Sicilias, trono que ocupaba el monarca antes de su llegada a España, donde el rojo y gualda se usaba en algunos gallardetes navales imitando las barras del pendón catalano-aragonés.

Sin embargo, la idea de cambiar la bandera parece surgir por los contínuos equívocos que originó el uso del fondo blanco entre las tripulaciones de marina de los distintos reinos gobernados por los Borbones en Europa. Por ello, el rey Carlos III encargó a su secretario de Estado y de Marina, Antonio Valdés, que le presentase varios modelos de banderas.

Doce modelos para elegir

El secretario convocó un concurso del que se extrajeron doce bocetos. Todas las banderas contenían colores que facilitaban su visibilidad a gran distancia, y las dos banderas elegidas para representar a la Marina de Guerra y Mercante incluían los colores amarillo y rojo, ya que el primero es el que mejor se divisa en el horizonte y el segundo realza su visibilidad debido al contraste.

Así, por el Real Decreto de 28 de mayo de 1785, se aprobó su uso "para evitar perjuicios en la Armada" por la confusión de la bandera con las de otras naciones.

Durante la Guerra de la Independencia proliferan diferentes tipologías, y el 13 de octubre de 1843, otro Real Decreto ordena la unificación de la bandera rojigualda, a la que se denominó bandera nacional.

La II República varió el patrón, ya que las anteriores se asociaban a la monarquía. El nuevo modelo incluía una franja violeta que representa a Castilla. La asociación es errónea, ya que este color identifica a la sociedad secreta de los Comuneros del siglo XIX.

Tras la República se restituyó la bandera bicolor. Desde entonces, las únicas variaciones afectan a su escudo. Desde 1938 hasta 1981 se utilizó la figura del águila de los Reyes Católicos, y con la promulgación de la ley 33/1981 se establecieron las características del escudo utilizado en la actualidad.