Viernes, 19 de Octubre de 2007

Cécilia dice que su matrimonio con Sarkozy "no tenía arreglo"

EFE ·19/10/2007 - 14:30h

EFE - Foto de archivo del 06 de junio de 2007 del mandatario francés, Nicolás Sarkozy (i) y la primera dama Cecilia Sarkozy (d), a su llegada a la cena de la Cumbre del G-8 en Hohen Luckow, cercana a Heiligendamm, en Alemania. EFE

Cécilia Ciganer-Albéniz, hasta ahora esposa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha justificado el divorcio con el argumento de que la pareja ya no podía ser reconstruida, mientas que la prensa ahonda en la situación atípica de un presidente de la República que vive solo.

Tras semanas de comentarios e informaciones sobre la inminencia de la ruptura del matrimonio, el Palacio del Elíseo confirmó ayer que el divorcio ya había sido formalizado y que la pareja no haría comentarios. Fiel al estilo inconformista que le ha caracterizado, Cécilia ha hecho caso omiso y una entrevista suya aparece hoy en el diario regional "L'Est républicain", al que ya había hecho declaraciones en alguna ocasión.

En la entrevista la breve "Primera Dama" francesa admite que en 2005 encontró a una persona de la que se enamoró y por la que dejó "precipitadamente" el hogar conyugal, en alusión al publicista Richard Attias, con el que mantuvo una relación que fue de dominio público cuando aparecieron fotografías en una revista.

Aunque volvió al domicilio conyugal hace un año para "reconstruir" el vínculo con Sarkozy la situación era difícil: "Lo hemos intentado, hemos puesto la familia por delante de todo. Yo he intentado todo, pero ya no era posible", asegura Cécilia.

A un mes para cumplir los cincuenta años, Ciganer-Albéniz dice que lo que le ha ocurrido le pasa "a millones de personas. Un día la pareja ya no es la cosa más esencial de tu vida, ya no funciona". Por eso, "porque no estaba bien" se retiró antes de tiempo de la cumbre del G-8 en Alemania, en junio pasado, o no acudió a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en mayo, que llevaron a su entonces marido al Elíseo.

A las dificultades de la vida en pareja- "que no llegan de un día para otro" - se ha unido la carrera política del marido y el hecho de estar bajo los proyectores, ya que Cecilia ha acompañado en los últimos años a Nicolas Sarkozy, tanto en su trabajo diario como para dar la imagen de una familia modélica, que se quebró en 2005.

"La vida pública no me corresponde. Yo amo estar a la sombra, la tranquilidad. Pero cuando una se casa con un político lo público y lo privado son una misma cosa. Es el comienzo de los problemas", afirma, a pesar de que en años precedentes han sido numerosos los reportajes dedicados a la familia con su consentimiento.

Una parte de la prensa francesa sugiere hoy que el interés, a veces morboso, sobre la suerte del matrimonio Sarkozy es el reverso de la moneda, después de haber jugado antes la carta de la familia ideal y de haber comparecido en revistas de papel satinado y en reportajes televisivos junto a empresarios de éxito o artistas.

Otros periódicos prefieren llamar la atención sobre el hecho de que Sarkozy será el primer divorciado en el Elíseo, pero hay coincidencia en que esa circunstancia no afectará al trabajo del presidente ni a la opinión que los ciudadanos puedan tener de él y su gestión, con encuestas de urgencia que apoyan esa idea. El organigrama del Elíseo no cambiará, dado que Cecilia carecía de funciones concretas y su viaje a Libia en julio para colaborar en la liberación de las enfermeras búlgaras fue un gesto espontáneo para intentar ayudar a esas mujeres encarceladas.

Nicolas Sarkozy pierde a su esposa, que le aportaba "una mirada fresca y exterior a las cosas", sin a cambio influir en nombramientos, según ella, que gana la libertad para vivir su futuro sin pensar en el pasado.