Jueves, 18 de Octubre de 2007

Las cotizadas españolas se resisten a publicar los sueldos

La retribución desagregada de los miembros de los consejos de administración sigue siendo la asignatura pendiente de las compañías españolas.

PÚBLICO ·18/10/2007 - 21:18h

Ríos de tinta se han gastado en escribir sobre el nuevo código unificado de Bueno Gobierno desarrollado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero pocas gotas de esta polémica han manchado las casillas de retribución desagregada de los consejeros de las cotizadas. Según los datos recogidos por la consultora Watson Wyatt y dados a conocer ayer, en 2006 sólo 15 compañías del Ibex 35 desagregaron los sueldos de sus consejos de administración, una más que en el ejercicio anterior.
Peor aún llevan la transparencia las compañías del mercado continuo. De las 63 que superan los dos millones de euros de capitalización, sólo cuatro dieron cuenta de las retribuciones de sus consejeros.


Voz y voto del accionista
Lo cierto es que, hasta ahora, el desagregar o no los sueldos del consejo era una práctica espontánea de las empresas. Sin embargo, el nuevo código, también conocido como "Código Conthe" por el impulso personal que el entonces presidente del organismo puso en su desarrollo, insta a las empresas a que especifiquen las características y criterios de otorgamientos de cada concepto retributivo.
Según este catálogo, la política salarial de las cotizadas se recogería en un documento, que debería ser sometido a votación con carácter consultivo a la Junta General de Accionistas. Es decir, a partir de ahora los accionistas de una compañía podrían decidir el sueldo de los consejeros delegados o, al menos, la motivación tras la que están ligados (por beneficios, por capitalización, por subida en bolsa, etc...).


El regulador aún no ha acordado la circular (previsiblemente se conocerá a finales de este mes) que decidirá cuáles de estas recomendaciones pasan a ser de obligado cumplimiento. Mientras tanto, las compañías españolas se resisten a ser más transparentes de lo estrictamente necesario.


Para Begoña Benito, directora general de Watson Wyatt, la idiosincrasia española tiene mucho que ver en esta dilación. "Lo dejamos todo para el último momento", y apunta a la escasa costumbre de hablar de los salarios que hay en España para explicar esta opacidad. "Las empresas pequeñas se resisten a reconocer lo que ganan por los comentarios y luego están las vascas que no ven prudente revelar los sueldos por temor a extorsiones", concreta la ejecutiva. Pese a todo, recuerda que hace cuatro años hubiera sido imposible que algún consejero español reconociera su sueldo: "nos miraban como si estuviéramos locos cuando planteábamos la posibilidad".


En los países de cultura anglosajona, el salto tampoco ha sido fácil. Este ejercicio es el primero en que las empresas de EEUU se han visto obligadas a detallar sus sueldos. Pese al revuelo inicial, Benito asegura que la opinión pública absorbió rápidamente la información. "Lo importante es que detrás del sueldo haya resultados, si el accionista ve que le has hecho ganar dinero no se opone a una retribución abultada", concluye.