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Viernes, 9 de Mayo de 2008

La Antártida libera insecticida DDT

El deshielo del continente expulsa contaminantes orgánicos persistentes, almacenados en el hielo durante decenios

MANUEL ANSEDE ·09/05/2008 - 23:00h

Un grupo de pingüinos de Adelia descansa en un islote de hielo. AFP

Hasta su prohibición en la mayor parte de los países en la década de 1980, el ser humano vertió al planeta cientos de miles de toneladas de diclorodifeniltricloroetano, el trágicamente famoso insecticida conocido por sus siglas, DDT. Han pasado casi 30 años desde su retirada, pero este químico, posiblemente carcinogénico para el hombre, sigue en el medio ambiente.

Un estudio dirigido por la bióloga Heidi Geisz, del Instituto de Ciencia Marina de Virginia (EEUU), muestra que los pingüinos de Adelia -habitantes de la Antártida caracterizados por el anillo blanco que rodea su ojo- presentan en su organismo los mismos niveles de DDT que hace 30 años.

Para los investigadores, existe una fuente de la que sigue manando insecticida. Según el trabajo, publicado en la revista Environmental Science & Technology, el deshielo del continente antártico libera entre uno y cuatro kilogramos cada año al ecosistema. Parece una cantidad despreciable, pero la diminuta longitud de la cadena alimentaria en la Antártida multiplica su efecto. Los glaciares se han convertido en expendedores directos de DDT para las aves.

El cambio climático, además, podría acelerar la fuga de este insecticida. Según David Vaughan, del British Antarctic Survey, el calentamiento global ha aumentado el deshielo de la Antártida un 10% en la última década. "La liberación del DDT almacenado es irreversible", opina.

Los niveles del químico detectados en los pingüinos son demasiado bajos para tener efectos nocivos, pero la exposición continua a un cóctel de contaminantes orgánicos persistentes sí puede resultar problemática para la salud de las aves, a juicio de Geisz.El siguiente paso de los científicos es investigar si otros contaminantes están escapando de la cárcel de hielo en la que han estado encerrados durante decenios. La solución, para Geisz, no es sencilla: "No podemos saber dónde están escondidos estos elementos".

 

El enigma de los animales del Polo Norte

El comportamiento sedentario de los pingüinos de Adelia los convierte en excelentes modelos para estudiar la presencia de DDT en la Antártida. En el Ártico no hay pingüinos, pero existen otras especies, como las focas oceladas y muchas aves marinas, en las que se puede analizar los efectos del insecticida. En opinión del científico Derek Muir, del Instituto Nacional de Investigación del Agua de Canadá, la comparación de los dos polos ha sido una sorpresa. El hielo ártico alberga una mayor cantidad de DDT a causa de su uso abusivo en el Hemisferio Norte durante el siglo XX, pero su presencia en el organismo de los animales disminuye año tras año, lo que “sugiere que no está teniendo un efecto importante”, según Muir. El último estudio de los pingüinos de Adelia señala la necesidad de examinar con mayor atención el Ártico, a juicio del investigador canadiense.