Jueves, 18 de Octubre de 2007

El dibujante argentino Mordillo recoge el IV premio "Quevedos" en nombre de Eduardo Ferro

EFE ·18/10/2007 - 19:25h

EFE - El ministro de Cultura, César Antonio Molina (dcha), entrega el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos de 2006, que correspondió al dibujante gráfico argentino Eduardo Ferro, a Eduardo Mordillo. EFE

El humorista argentino Eduardo Ferro recibió hoy el IV Premio Iberoamericano de Humor Gráfico "Quevedos", galardón que recogieron hoy en su nombre la hija del dibujante, Eva Ferro, y el también humorista Guillermo Mordillo.

El galardón, que fue entregado en la Universidad de Alcalá de Henares por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, tiene una dotación de 30.000 euros y es el máximo premio de humor gráfico iberoamericano y el más importante a nivel económico en el ámbito internacional.

Tras humoristas como Antonio Mingote, Quino, Chumy Chúmez y El Roto, Eduardo Ferro recibe, a sus 90 años, el mayor reconocimiento a toda su trayectoria profesional, con un premio que otorgan los ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores y Cooperación, y la Fundación de la Universidad de Alcalá de Henares.

Maestro y decano indiscutible de los humoristas gráficos argentinos, Ferro plasma en sus obras "las virtudes y defectos del ser humano en particular y de la sociedad en general", según el jurado del "Quevedos", compuesto por personalidades de la cultura y el ganador de la anterior edición, Andrés Rábago (El Roto).

Con sólo 16 años, Ferro comenzó su carrera como dibujante como colaborador de la revista "El Purrete", del periódico "Buenos Aires Herald", en una época -finales de la década de los años 30- de gran auge del humor gráfico argentino.

Desde entonces, Ferro se erigió como "benefactor de varias generaciones de argentinos, a los que ha hecho reír y ser felices", afirmó Mordillo, amigo y compatriota del premiado, al recoger el galardón en su nombre.

La hija del galardonado, Eva Ferro, también acudió al acto en representación de su padre, y disculpó su ausencia argumentando que su corazón "le pide que no realice más esfuerzos".

En un pequeño discurso leído por su hija, Ferro agradeció el galardón y afirmó que su único afán al dibujar sus tiras ha sido "llegar al alma de la gente".