Archivo de Público
Jueves, 8 de Mayo de 2008

Los promotores pedirán ayuda a las autonomías

La negativa de Solbes a sostener el sector descoloca a las inmobiliarias

SUSANA R. ARENES ·08/05/2008 - 23:30h

El no de Solbes a ayudar al sector del ladrillo fue recibido ayer por los promotores como una bofetada en plena cara. A partir de ahora, estos empresarios buscarán como alternativa pedir apoyo a las comunidades autónomas, según apuntaron fuentes del sector.

Aunque las inmobiliarias confían en que la postura del  ministro de Economía no sea inamovible, lo cierto es que supone cerrar la puerta, de momento, a ampliar la línea de ayudas estatales a promotores y a compradores, una parte muy importante de la tarta total.

Las autonomías tienen en última instancia las competencias sobre vivienda. Aunque el Gobierno central legisla sobre la materia en general, como el suelo o el precio de referencia para fijar el valor de la vivienda protegida y sus topes, luego los ejecutivos autónomos tienen margen de maniobra suficiente para decidir qué política de vivienda aplican.

De hecho, cada comunidad tiene sus propios planes de vivienda, complementarios con el estatal, lo que puede convertirse en una muleta para que los promotores salven el bache. Y esta va a ser una de las apuestas de los empresarios.

Modelo a seguir

De momento, la comunidad autónoma que está más concienciada con el problema que representa el parón inmobiliario para la economía española es Catalunya. Según fuentes de los promotores, está impulsando un modelo a seguir, sobre todo porque ha aceptado la propuesta de las inmobiliarias de implantar un nuevo tipo de vivienda con un precio que esté a medio camino entre el de los pisos libres y el de los protegidos.

Además, la Generalitat catalana estudia también asumir otra medida que piden encarecidamente las empresas del sector: que la Administración asuma las subidas de tipos de interés por encima de un tope, en el entorno del 5%, para que los compradores no se vean ahogados por la hipoteca.

Aunque ayer muchos promotores eran reacios a opinar sobre los efectos del anuncio de Solbes, lo cierto es que llevan meses diciendo que se necesitan medidas urgentes para atajar el impacto del parón inmobiliario en el crecimiento económico, sobre todo, en el empleo.

Por cada casa que se deja de construir se pierden en torno a 1,2 empleos, según diversos cálculos. Si se cumplen las previsiones del sector y se pasa de las 650.000 viviendas iniciadas en 2007 a 270.000 este año, puede afectar a medio millón de trabajadores.