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Jueves, 8 de Mayo de 2008

Solbes no irá al rescate del ladrillo

Prefiere dejar que el sector “se normalice” y que los parados que genere vayan a otros sectores// No se plantea aumentar las deducciones por rehabilitación

BELÉN CARREÑO ·08/05/2008 - 23:09h


El vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, se encargó ayer de disipar cualquier ilusión que los empresarios del ladrillo se hubieran formado respecto a recibir una ayuda del Gobierno. En la primera comparecencia en la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso, Solbes dejó claro que no tratará de impedir “artificialmente” el ajuste de la construcción.

El ministro rechazó de plano un incremento de los incentivos fiscales a la compra de vivienda, algo que cree sólo serviría para alterar el precio, pero también echó un jarro de agua fría sobre el ideario de la nueva ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, al asegurar que el Gobierno “no se ha planteado” la posibilidad de subir del 15 al 20% las deducciones fiscales en el IRPF por rehabilitación de vivienda.

En todo momento, Solbes calificó la crisis inmobiliaria como un proceso de “normalización”. En su opinión, lo que toca ahora es “absorber el exceso de oferta que se ha producido en los últimos años” y “volver a la realidad”. Reconoció sin ambages el efecto “arrastre” que la vivienda tendrá sobre otros sectores (fundamentalmente servicios) pero incidió en su impacto “transitorio”. También asumió que se producirán más parados por lo que abogó por centrar la estrategia en que otros sectores los capten.

Mejora del crecimiento

“Se trata de hacer lo menos traumático posible el ajuste”, aseguró Solbes para explicar las propuestas recogidas por el Gobierno en el plan de estímulo económico aprobado la semana pasada (que incluía medidas como la deducción de los 400 euros).

Pese a las críticas vertidas por todos los partidos de la oposición, Solbes defendió su utilidad a capa y espada. “Soy muy tozudo y si creo que algo está bien sigo en esa dirección”, atajó. Al mismo tiempo, reconoció que este paquete de medidas “no es la solución” para la crisis pero que el resto de los planes se deben tomar con perspectiva “de largo plazo y más debate”.

Por ahora, Solbes es partidario de dejar actuar a los “estabilizadores automáticos”. Es decir, a dejar que el aumento del paro induzca un incremento del gasto por las prestaciones de desempleo, lo que terminará por producir un “deterioro presupuestario”. “Un menor superávit”, dijo “inyectará crecimiento a la economía logrando que el bache sea menos duradero e intenso”.

Respecto a la recuperación de la economía, lanzó un mensaje mixto. Por una parte, anticipó que el crecimiento se dinamizaría en el segundo semestre de 2009 para crecer alrededor del 3% en 2010. Sin embargo, también reconoció que hasta ahora esperaban un cambio de modelo “más suave” y que no tuviera tanto impacto. Así, dijo que las restricciones de crédito, junto con la subida del precio de las materias primas y la energía  ha provocado que “la situación sea más compleja y difícil”.

El recetario de Solbes

Durante la intervención, el ministro citó varias de sus preocupaciones”: inflación, problemas de liquidez, baja productividad e ineficiencia en la competitividad centraron su discurso. Para hacer frente a estos males, desgranó varias de las actuaciones a abordar en la legislatura.

Por ejemplo, transpondrá la Directiva de Servicios encargada de aumentar la competencia del sector y de flexibilizar la regulación en algunas profesiones (como facilitar la apertura de comercios, la concesión de licencias, etc...).

También culminará la ordenación del sistema financiero con la centralización de la competencia de supervisión en el Banco de España y la regulación de los mercados en la CNMV. También insistió en la reducción en un 30% de las cargas administrativas, plan que está esbozando el ministerio de Elena Salgado.

 'Flexiseguridad', llega la panacea

Entre los muchos palos que tocó ayer el discurso de Solbes, hubo uno, el de la reforma del mercado de trabajo, que pasó relativamente desapercibido pero que puede suponer un gran cambio para muchos asalariados. Solbes se mostró partidario, dentro del diálogo social, de adoptar un modelo que aúne “flexibilidad para las empresas y seguridad para los trabajadores”.

Tras esta descripción se enmarca la “flexiseguridad” un modelo de relaciones laborales que impera en los países nórdicos (Dinamarca es la referencia en el sector) y que Economía está decidido a adoptar a corto plazo. La flexiseguridad aumenta la facilidad de las empresas para despedir a la par que crea fuerte red de protección social que mantiene al trabajador cuando se va al paro así como una fuerte inversión en formación y capacitación. El modelo ha dado magníficos resultados en Dinamarca (tiene la mitad de paro que la media de la UE) pero muchos lo acusan de erosionar los derechos de los trabajadores.