Archivo de Público
Miércoles, 7 de Mayo de 2008

Una huelga deriva en graves incidentes en Beirut

Diez heridos en enfrentamientos entre partidarios del Gobierno y la oposición

EUGENIO GARCÍA GASCÓN, corresponsal ·07/05/2008 - 20:46h

AFP - Un seguidor de Hizbolá quema un coche en Beirut durante los disturbios de ayer.

Líbano vivió ayer la peor crisis interna desde el final de la guerra civil en 1990 con unos disturbios y protestas de tinte laboral y político que llevaron la violencia a las calles de Beirut, donde se usaron armas de fuego. Hubo una decena de heridos.

La oposición había convocado una huelga para exigir que se triplique el salario mínimo, que en la actualidad es de 200 dólares, pero la protesta se amplió cuando el Gobierno declaró ilegal la red de comunicaciones de Hizbolá.

El trasfondo de la crisis, como en otros grandes problemas de Líbano, es el enfrentamiento entre el sector prooccidental del que forma parte el Gobierno -con una gran parte de los cristianos a la cabeza-, por un lado, y el sector pro iraní y pro sirio que encabeza Hizbolá, por otro.

Simpatizantes de Hizbolá erigieron barricadas en las calles de Beirut cortando completamente el tráfico y paralizando el aeropuerto internacional. En distintos lugares de la capital se enfrentaron a simpatizantes gubernamentales con armas de fuego y granadas que causaron una decena de heridos y numerosos daños materiales.

Sin fuerza 

A lo largo de la jornada se observó un gran despliegue militar, pero los soldados no sofocaron por la fuerza los conatos de violencia. Ni siquiera quitaron las barricadas.

Aunque la violencia alarmó a los libaneses, parece muy difícil que desemboque en una guerra civil. Las dos partes saben que un conflicto armado entre libaneses les acarrearía más mal que bien, pero lo ocurrido este miércoles demuestra la precaria situación del país y la inflexibilidad de unos y otros.

Estados Unidos no ha cesado de instar al Ejecutivo del primer ministro, Fuad Siniora, a que reprima con firmeza a la oposición, pero Hizbolá ha demostrado contar con un gran respaldo social.

Los ministros de la oposición liderada por Hizbolá se retiraron del Ejecutivo en noviembre de 2006. La oposición pide una mayor participación en las cuestiones de Estado, exigencia que la mayoría parlamentaria no está, de momento, dispuesta a aceptar. Esta tensión ha paralizado al Parlamento, que no se reúne desde diciembre de 2006, y mantiene el país sin presidente desde que expiró el mandato del anterior el 20 de noviembre de 2007.