Martes, 6 de Mayo de 2008

Ciudades enteras han sido tragadas por el agua

El régimen de Birmania obstaculiza la distribución de ayuda al millón de afectados por el ciclón

AGENCIAS ·06/05/2008 - 22:34h

El mar se tragó la ciudad birmana de Bogalay en pocos minutos. Situada en la boca del delta del Irawadi, fue borrada del mapa el sábado por la ola de tres metros y medio que provocó el ciclón Nargis. Sólo en esta población, han muerto más de de 10.000 personas y el 95% de las casas han quedado reducidas a escombros. Ciudades cercanas han corrido una suerte similar y se teme que la cifra de víctimas mortales supere las 22.500 confirmadas hasta ahora.

Pasados ya cuatro días sin recibir ayuda, los supervivientes deambulan en busca de agua potable, comida y cobijo en los pocos edificios gubernamentales que quedan de pie. Hasta 42.000 personas siguen desaparecidas y los birmanos buscan a sus familiares entre los cadáveres que se amontonan en los campos anegados.

Las escasas carreteras que unen Rangún, la capital económica del país, con el delta del Irawadi han quedado cortadas. Hay tramos inundados y otros intransitables por los árboles que derribaron los vientos de hasta 190 kilómetros del ciclón.

Cadáveres vistos desde el aire

En los primeros vuelos de reconocimiento en helicóptero, varios cooperantes han asegurado que las fértiles tierras agrícolas del delta han quedado destrozadas y pueden verse cadáveres incluso desde el aire.

"Por las informaciones que nos llegan, aldeas enteras han desaparecido y la cifra final de víctimas mortales será enorme", reconoció ayer el responsable de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones, Mac Pieczowski. "Todas las líneas telefónicas están cortadas y es muy difícil obtener información", añadió.

El delta del Irawadi es el centro productor de arroz del país, el alimento básico de la dieta birmana. La producción sirve para abastecer a toda la población y exportar cerca de 400.000 toneladas anuales.

El régimen ha asegurado que tiene suficientes reservas almacenadas pero se desconoce para cuánto tiempo. El agua de mar ha arruinado las cosechas y los campos no podrán cultivarse hasta pasados unos años, como ocurrió en la provincia indonesia de Aceh, el epicentro del tsunami del océano Índico.

La catástrofe no ha afectado directamente a los generales que forman la Junta Militar porque están instalados en Naypidaw, la capital-fortaleza a la que se trasladaron en 2005. Aún así, su presencia en las zonas afectadas es muy escasa y ayer reconocieron que no pueden hacer frente en solitario a la crisis humanitaria."Necesitamos ayuda", admitió el ministro birmano de Información, Kyaw Hsan. "No sólo de nuestros ciudadanos sino también internacional", dijo el general tras explicar que las consecuencias del ciclón Nargis son mucho más devastadoras de lo que creyeron durante las primeras horas.

Trabas burocráticas a la ayuda

Los primeros convoys de ayuda humanitaria han empezado a llegar a Rangún pero trabas burocráticas obstaculizan la entrada de otros ya listos en Bangkok, según reconoció el director de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA) en Nueva York, Rashid Khalikov.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha enviado una carta al jefe de la Junta Militar, Than Shwe, en la que le pide la máxima colaboración."Es vital que tengamos acceso sin reestricciones e inmediato a todas las regiones afectadas para que podamos hacer un informe sobre las necesidades más urgentes y actuar de acuerdo a éste", declaró una portavoz de Médicos Sin Fronteras en Bangkok.

Pese al recelo, la Junta Militar levantó ayer el estado de emergencia en tres de los cinco estados en los que estaba vigente y autorizó el acceso.