Martes, 6 de Mayo de 2008

El único teatro de Peshawar reabre sus puertas tras la derrota electoral de los islamistas

EFE ·06/05/2008 - 19:37h

EFE - La sala Nishtar de la ciudad de Peshawar, que reabrirá sus puertas después de que los islamistas perdieran el poder en la Provincia de la Frontera del Noroeste de Pakistán.

La reapertura del único teatro de la conflictiva ciudad de Peshawar se ha convertido en el primer síntoma visible de cambio en el noroeste paquistaní tras la derrota de las fuerzas políticas islamistas en los comicios de febrero.

La sala Nishtar de Peshawar, capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), volverá a acoger conciertos, dramas y otros actos culturales en los próximos días después de que el nuevo Gobierno moderado de la región decidiera poner fin a cinco años de prohibición.

"La gente de la NWFP deseaba desde hace tiempo poder acceder a una oferta de entretenimiento sano", explica a Efe el ministro provincial de Cultura, Aquil Shah.

El ministro lamenta la "enorme pérdida" que supuso que "muchos artistas de la región se quedasen sin trabajo ante la ausencia de lugares donde actuar y se tuviesen que marchar a otras ciudades".

Como parte de una "campaña contra la obscenidad y la vulgaridad", la alianza integrista Mutahidda Majlis-e-Amal (MMA), que gobernaba esta provincia desde 2002, decidió clausurar esta amplia sala de conciertos construida en 1985 y con capacidad para 600 espectadores.

Pero en las elecciones de febrero la MMA quedó relegada al tercer lugar en el Parlamento provincial, por detrás del laico Partido Nacionalista Awami (ANP) y del Partido Popular de Pakistán (PPP) de la ex primera ministra Benazir Bhutto.

Aunque varios partidos de la alianza religiosa decidieron boicotear los comicios y la MMA acudió mermada a la cita electoral, su derrota fue clara y permitió un Gobierno de coalición entre el ANP y el PPP en esta volátil provincia.

Desde entonces, se perciben aires de cambio en Peshawar, ciudad pastún muy cercana a Afganistán en la que, aunque muchas mujeres siguen viviendo encerradas en sus "burkas", hace unas semanas que se volvieron a permitir, por ejemplo, los anuncios con atractivas modelos, estrictamente prohibidos durante el mandato de la MMA.

"El 60 por ciento de nuestra población son jóvenes y si se les priva de actividades tan enriquecedoras como escuchar música, ver películas o presenciar actuaciones, seguramente será más fácil que caigan en la frustración y en la violencia", asegura en una entrevista con la prensa local el presidente de la Asociación de Artistas de Pakistán (SAAP), Arshad Hussain.

"Es una pena que los pastunes amen el arte y la música y, sin embargo, odien a sus artistas y músicos", añade.

Situada en una céntrica zona de esta urbe de un millón de habitantes, cerca del Tribunal Superior, Nishtar seguirá bajo control del departamento de Cultura, que se ha comprometido a potenciar la cultura pastún, "perjudicada durante estos años".

"Vamos a repintar la sala, instalaremos un nuevo y moderno sistema de sonido y diseñaremos una oferta cultural a la altura de las demandas de la población", dice el ministro de Cultura de la región, quien añade que el Gobierno está recibiendo la felicitación y el apoyo de muchos artistas.

Sin embargo, las autoridades tendrán mucho cuidado de que las actividades culturales no se desvíen de la "tradición" pastún.

"El objetivo es promover nuestras propias tradiciones", dice el responsable de Cultura.

"Todos los actos deberán respetar rigurosamente las costumbres y normas culturales pastunes y se creará un comité formado por artistas para supervisar que no se cometan obscenidades", detalla a Efe un encargado de la Nishtar Hall, Mehmud.

"Queremos que se trate de programas limpios que puedan ser presenciados por familias con sus hijos", agrega el responsable del recinto.

Durante el lustro de prohibición, la sala se destinó exclusivamente a lecturas islámicas patrocinadas por el Gobierno y en su interior se celebraron también algunos mítines políticos.

Tras la clausura del teatro, muchos artistas temieron por su futuro, ya que vieron cómo se cerraba el grifo de una de sus fuentes de ingresos más importante, y dejaron la profesión o abandonaron la provincia.