Archivo de Público
Domingo, 4 de Mayo de 2008

Los gobiernos, en lucha contra los especuladores

El ministro indio de finanzas, Palaniappan Chidambaram, anunció ayer durante la reunión del Banco Asiático de Desarrollo en Madrid que su Gobierno estudia suspender la negociación de futuros sobre algunos productos agrícolas, con la intención de poner freno al aumento de los precios. India ya suspendió el año pasado la negociación de futuros sobre el trigo y el arroz y, en 2006, sobre las lentejas.

DAVID ANGLÉS ·04/05/2008 - 22:33h

En Estados Unidos, productores y distribuidores de alimentos piden que las autoridades limiten la participación del dinero especulativo en los mercados de futuros agrícolas. Los supervisores de estos mercados descartan, por ahora, tomar medidas en el corto plazo. Representantes de la CFTC, la comisión que regula los mercados de futuros, han reiterado estas últimas semanas que no existe evidencia clara de que los últimos repuntes en el precio del petróleo y de los productos agrícolas se deban a los especuladores.

Exigencias

 

Pero la presión va en aumento. Algunos congresistas han pedido abiertamente que se tomen medidas. "Hay una orgía de especulación en los mercados de futuros de materias primas", afirmó el demócrata Byron Dorgan, durante una comparecencia ante el Congreso de las autoridades supervisoras. "Es un casino abierto las 24 horas del día, con un nivel increíble de especulación", añadió Dorgan. Los productores de granos y de algodón, junto con la federación de granjeros de EEUU, han pedido que se controle la volatilidad de los precios. De momento, nadie pide que se excluya a los especuladores, aunque existe algún precedente. En 1958, los productores de cebolla lograron convencer al Congreso de EEUU para que prohibiera la negociación de futuros sobre este producto, una medida que todavía sigue vigente.

Más inversión

Según un sondeo realizado por Barclays Capital entre inversores institucionales, en 2007 se invirtieron 178.000 millones de dólares en los mercados de materias primas, una cifra que podría superar los 200.000 millones este año. Entre el 30% y el 40% de todas las posiciones abiertas en los mercados de futuros de productos como el petróleo, el maíz, el algodón o el trigo corresponden a inversores que sólo tienen un interés financiero. En el caso del petróleo, cada día se negocia en futuros 20 veces más producto del que hay disponible en el mercado. No está claro cuál es el impacto que la entrada masiva de dinero por parte de especuladores y grandes inversores tiene sobre los precios de las materias primas. Según la mayoría de expertos, los precios, en el largo plazo están condicionados sólo por aspectos fundamentales relacionados con la oferta y la demanda de los productos. Pero reconocen que, en el corto plazo, los especuladores pueden poner presión sobre los precios.

Refugio

La caída del dólar ha llevado a muchos inversores a buscar refugio en las materias primas, unos productos que se negocian en dólares y que ofrecen una cierta protección frente a la inflación. "El impacto de los especuladores e inversores que se cubren frente a la inflación parece haber intensificado los movimientos de los precios", reconoce un gestor especializado.
Además, el flujo de dinero hacia los mercados de materias primas ha crecido de manera espectacular en los tres últimos años. La subida de los precios atrae a los inversores, que buscan también diversificar sus carteras y reducir el riesgo a las caídas de precios en mercados financieros tradicionales como la bolsa y los mercados de deuda, que han sufrido especialmente el impacto de la crisis este año.

Como afirmó un analista de Merrill Lynch a finales de 2007, hay "demasiado dinero persiguiendo a demasiado pocas materias primas". Un fenómeno que necesariamente tiene que impactar sobre los precios. El número de inversores y las cifras que se manejan son mareantes.

Burbuja inversora

A los más de cinco billones de dólares en reservas internacionales de las mayores economías del mundo, hay que sumar los tres billones de dólares que manejan los llamados fondos soberanos y los entre 70 y 80 billones de los fondos de pensiones y compañías de seguros de los países desarrollados. Sólo con que el 5% de este dinero entrara en los mercados de materias primas, la distorsión de los precios podría ser enorme. Y hay muchos indicios de que esto es lo que podría estar a punto de suceder. Según una encuesta de Barclays Capital entre grandes inversores institucionales, el 63% de los consultados aseguró que, en los próximos tres años, la inversión en materias primas concentrará más del 5% de sus carteras. En la actualidad sólo el 30% de estos inversores supera el umbral del 5% invertido en materias primas.

Productores en quiebra

Parece una paradoja. Productores que se van a la quiebra porque los precios de los productos que venden se disparan. Pero es algo que ya ha ocurrido, según denuncian varias asociaciones de Estados Unidos. La culpa, según ellos, la tiene la distorsión de los precios en los mercados de futuros agrícolas.
Los precios de los futuros suelen ajustarse al precio real que se paga al contado. Que el precio futuro sea más alto que el actual puede indicar que el mercado prevé una mayor demanda, problemas en la oferta o el impacto de factores estacionales como la lluvia, el frío o el calor. Pero la entrada súbita de mucho dinero especulativo genera que los precios puedan experimentar subidas bruscas que no responden a cambios en la oferta o la demanda de las materias primas. Una distorsión que genera efectos negativos. Por un lado, los productores se quedan sin referencias adecuadas sobre los precios futuros que les permitan tomar decisiones sobre qué producto plantar o si invertir o no en nuevas exploraciones en el caso del petróleo.

Según la asociación de distribuidores de algodón, la subida repentina del precio de los futuros (sin contrapartida en el mercado real) ha obligado a muchas compañías del sector a aumentar sus provisiones para hacer frente al pago de créditos. Al final, algunas han tenido que suspender operaciones y sólo las más grandes o las más sólidas desde el punto de vista financiero son capaces de sobrevivir. "Los distribuidores están dejando de ofrecer contratos de futuros a los productores debido al extremo riesgo de fluctuación en los precios", aseguró C. B. Coley, presidente de la asociación de productores de algodón de EEUU. Los mayores problemas, aunque pueda parecer sorprendente, los generan los inversores a largo plazo (y no los especuladores más activos), ya que dejan abiertas sus posiciones durante largos periodos, esperando que los precios suban. Entre estos inversores destacan los que siguen la evolución de índices compuestos por una cesta de materias primas.

En los primeros cuatro meses del año, la inversión en los dos índices más usados (el Standard & Poor's GSCI y el Dow Jones-AIG) creció un 48%. La consultora AgResource asegura que la inversión en futuros agrícolas sobre maíz, trigo, soja y ganado a través de índices ha pasado de 10.000 millones de dólares en 2006 a más de 42.000 millones hoy. Algunos analistas calculan que el dinero invertido en 2007 por los fondos vinculados a índices en trigo alcanzaba para comprar más del 60% de la cosecha anual en EEUU. Calpers, el fondo de pensiones de los funcionarios de California (y uno de los más grandes del mundo) afirmó que multiplicará por 16 su inversión en materias primas en los próximos dos años, hasta unos 5.000 millones de euros.