Sábado, 3 de Mayo de 2008

El dilema de la hucha de las pensiones

El Gobierno propone invertir en bolsa parte de esta reserva

DAVID ANGLÉS ·03/05/2008 - 20:47h

El fondo de reserva de la Seguridad Social acumula más de 52.000 millones de euros y sólo invierte en deuda pública. La mitad de su patrimonio está en deuda nacional y el resto en títulos de Alemania, Holanda y Francia. Un corsé demasiado rígido para un volumen tan grande de dinero, según reconoce Consuelo González López, la responsable de su gestión.

Tras un intento fallido de reforma en la pasada legislatura, el Gobierno quiere abordar de inmediato con el PP la vía para ampliar las posibilidades de inversión del fondo. El secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Ramón Jáuregui, afirmó que ya han pedido una reunión al principal partido de la oposición. Aunque durante la campaña electoral varios dirigentes conservadores manifestaron su oposición a que el fondo invierta en bolsa, en esta legislatura se podría llegar a un acuerdo.

En el mundo, los fondos de reserva de las pensiones públicas manejan unos 4,5 billones de dólares. El mayor es el estadounidense, con un patrimonio de 2,2 billones. Otros fondos gigantes son el de Japón, con 1,2 billones de dólares; y el de Noruega, con 357.000 millones.

El objetivo de estos fondos es contar con una reserva para hacer frente a posibles déficits futuros en el pago de las pensiones públicas. Y su crecimiento es espectacular. El fondo español pasó de 600 millones en 2000 a 45.715 millones en 2007. El fondo australiano tenía 13.600 millones de dólares en 2006 (el año en que fue creado) y, al cierre de 2007, contaba con 50.500 millones.

En términos relativos, el mayor fondo es el noruego, que se nutre del ingreso petrolero y representa el 92,5% del PIB de ese país. El patrimonio del fondo de Suecia equivale al 30,6% de su PIB y, en el caso español, el dinero acumulado por la hucha de las pensiones apenas supera el 4,3% del PIB de 2007.

Estos vehículos de inversión suelen contar con gestores profesionales. En Canadá, Australia, Irlanda y Nueva Zelanda, los fondos se manejan de forma independiente del Gobierno. En la mayoría de los países, sin embargo, las juntas o comités que supervisan la inversión de los fondos cuentan con representantes gubernamentales.

El proyecto de ley presentado por el Gobierno en 2007 (y que al final se estancó por el rechazo del PP) establece que la Dirección General del Tesoro mantendría el control sobre las inversiones en deuda pública, mientras que, por concurso público, se designarían gestores privados externos que serían los responsables de la inversión en bolsa y en deuda corporativa. Según Jáuregui, la gestión podría quedar en manos de entre cinco y diez entidades.

Grandes diferencias

El dinero del fondo de EEUU, por ley, se presta al Estado. En el extremo opuesto, Noruega invierte el 100% de su fondo en activos extranjeros. Las inversiones en el exterior representan más del 75% del fondo de Nueva Zelanda. El español (con un 50% de su patrimonio en títulos nacionales) y los fondos de Francia, Japón y Corea han ido aumentando su inversión exterior.

El fondo estadounidense y el español son los que tienen el perfil de inversión más conservador, ya que sólo invierten en deuda pública. En general, casi todos los fondos invierten en bolsa (ver gráfico). Irlanda se sitúa en cabeza, con más del 77% invertido en renta variable. Francia, Nueva Zelanda, Canadá y Suecia invierten un 60% del patrimonio de sus fondos públicos en bolsa. Portugal invierte un 20% y Japón y Noruega en torno a un 40%.

En el caso español, el ministro Solbes adelantó que el objetivo del Gobierno era que el 10% de la hucha de las pensiones se pudiera invertir en bolsa. Un objetivo que generó rechazo entre representantes sindicales y de Izquierda Unida. Lo más probable es que el porcentaje máximo que se pueda invertir en bolsa se incluya en el reglamento y no en la ley. El proyecto contempla que las participaciones que el fondo tome en empresas cotizadas nunca sean significativas, para evitar la tentación de usar el dinero de las pensiones como arma de control político de compañías privadas.

Alternativas

La mayoría de los fondos aumenta el peso de las llamadas inversiones alternativas en sus carteras. Se trata de activos que se mueven con cierta independencia con respecto a la marcha de los mercados tradicionales (como la bolsa y los bonos) y que por tanto ofrecen la posibilidad de diversificar la inversión. Entre las opciones alternativas está la inversión en inmuebles, los fondos de capital riesgo, las materias primas y los fondos que intentan ganar dinero en cualquier entorno de mercado.

La inversión en este tipo de activos (que apenas se introducen ahora entre los fondos y planes de pensiones convencionales) no se contempla como una posibilidad inmediata dentro del proyecto de reforma de la hucha de las pensiones.
La inversión en el sector inmobiliario supera el 7% en el caso de Nueva Zelanda y se sitúa por encima del 3% en los fondos de Irlanda y Portugal. El resto de inversiones alternativas supera el 12% en el fondo de Nueva Zelanda y se aproxima al 5% en el canadiense.

En lo que sí coincide el planteamiento del Gobierno español con la mayoría de los fondos es en el uso de criterios socialmente responsables para guiar la inversión. El fondo de reserva de las pensiones invertiría sólo en empresas que cumplan principios como el buen gobierno corporativo, el respeto de los derechos humanos, o la protección del medio ambiente. La información pública sobre las inversiones y la transparencia en la gestión son otras exigencias compartidas por muchos fondos.

Rentabilidad

La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega afirmó que el objetivo que perseguía el Gobierno con el proyecto de ley de reforma del fondo de reserva era “conseguir rentabilidades más cercanas a las que obtienen los inversores privados”. Se trata, añadió, de “invertir mejor la reserva de todos para obtener la mayor rentabilidad con las garantías necesarias de seguridad”. Pero, si se mira la rentabilidad de los planes de pensiones privados españoles, lo cierto es que los resultados tampoco son para tirar cohetes.

El fondo de reserva de la Seguridad Social, con su política conservadora de inversión, consigue una rentabilidad anual del 3,99% en los últimos ocho años. Una cifra que apenas permite mantener el valor real del dinero invertido, debido al efecto de la inflación. Vale la pena comparar este dato con la rentabilidad de los planes de pensiones individuales de renta fija mixta, que pueden invertir hasta un máximo del 30% de su patrimonio en bolsa y que, por tanto, se asemejan al tipo de fondo que prevé el anteproyecto presentado por el Gobierno.

Pues bien, estos planes han ganado un 3,67% anual en los últimos cinco años, y un 2,88% anual en los últimos diez años, un resultado inferior al del fondo de reserva. Según datos del Ministerio del Trabajo, los fondos de reserva de otros países consiguen una rentabilidad anual superior al 8%.

La clave de este aparente mal resultado de los planes privados españoles puede estar, al menos en parte, en las comisiones de gestión, que se supone serían mucho más bajas para el gigantesco fondo público. En cualquier caso, algunas voces han pedido que el concurso para buscar gestores se abra a entidades extranjeras, con el fin de buscar a los mejores profesionales.

Ángel Martínez-Aldama, Presidente de la Federación Europea de Fondos de Pensiones

¿Habrá una reforma del fondo de reserva de las pensiones?

El año pasado el Gobierno presentó un proyecto de ley que tenía el apoyo de empresarios y sindicatos, pero al final no pudo salir adelante. Espero que haya un acuerdo en esta legislatura. Es razonable pensarlo, ya que los dos grandes partidos están de acuerdo en lo fundamental. Una vez conformado el nuevo equipo económico del Gobierno, es posible que el anteproyecto se vuelva a presentar después del verano. Lo más importante en estos momentos es desatascar el debate en el Parlamento y después, para poder empezar a invertir según los nuevos criterios, se debe tener la ley y el reglamento.

¿Hasta qué porcentaje del fondo debería poder invertirse en bolsa?

Por analogía, en los fondos de pensiones particulares se invierte entre un 20% y un 25% del total en renta variable. Los gestores lo hacen así porque se lo demandan los partícipes. Hay países con una estructura de población muy similar a la nuestra que invierten en bolsa un porcentaje todavía más alto del patrimonio de sus fondos de reserva de las pensiones. En el caso de España, más que un porcentaje determinado, lo importante es poder empezar a diversificar la inversión.

¿Quién debería ser el responsable de la gestión del fondo?

Lo importante es que se apruebe la profesionalización de la gestión. Lo más responsable es que la inversión esté en manos de profesionales. Actualmente, la Dirección General del Tesoro invierte el 50% del fondo en títulos de deuda pública española y el 50% restante en deuda pública de Alemania, Francia y Holanda. Pero el volumen que ha alcanzado el fondo aconseja invertir fuera de España y en otro tipo de activos, que no sean sólo deuda pública, y que a largo plazo puedan ofrecer una mayor rentabilidad. El porcentaje que se destine a cada tipo de activo debe ser dinámico y variar en función de la marcha del mercado.

John Siska Goytre, presidente de FamilyOffice Solutions

¿Cómo se debe invertir el dinero del fondo de reserva de la Seguridad Social?

Que un fondo público invierta sólo en deuda pública es cuanto menos llamativo. El fondo de reserva no se debe usar para reducir el déficit público. La idea es que las reservas de la Seguridad Social no dependan de la capacidad del Estado para pagar las pensiones, así que parece lógica la necesidad de diversificar el riesgo. Lo que está claro es que se debe invertir en bolsa y en activos alternativos, como los fondos que protegen el capital frente a las caídas de los mercados, los fondos de capital riesgo y el sector inmobiliario. Con las materias primas quizás habría que tener un poco más de cuidado. Ésta diversificación es la única vía para lograr rentabilidades positivas y batir a la inflación a largo plazo.

¿Eso implica destinar buena parte del patrimonio a los mercados internacionales?

Es que no hay ninguna justificación para que el fondo de reserva de las pensiones sólo invierta en valores españoles. El fondo debe compensar el déficit futuro de la Seguridad Social y no debe ser visto como un vehículo para dinamizar o rescatar el sistema financiero nacional. Se debe invertir con un criterio global.

¿Qué porcentaje se debería invertir en bolsa?

No estoy en condiciones de dar una cifra concreta. Para poder hacer un cálculo adecuado del porcentaje ideal es necesario conocer tanto las dotaciones que el fondo tenga previsto recibir como las prestaciones, los pagos con los que deba cumplir en el futuro. Pero en cualquier caso está claro que la renta variable y las inversiones alternativas deben constituir la mayor parte de la cartera de inversiones del fondo. Se debe mantener una pequeña posición en los mercados monetarios para poder hacer frente a las obligaciones en el corto y medio plazo.