Viernes, 2 de Mayo de 2008

Monstruos con doble vida

Los psicópatas suelen ser varones que mantienen una vida social normal y son apreciados en su trabajo

ANTONIO GONZÁLEZ ·02/05/2008 - 21:21h

Los psicópatas viven entre nosotros. El compañero en el trabajo o en la facultad, un vecino, el jefe. Cualquier puede serlo. No todos llegan al extremo de Josef Fritzl , que ha mantenido encerrada en un zulo durante 24 años a su propia hija y a tres de los siete vástagos que tuvo con ella.

Muchos ni siquiera llegan a realizar actos violentos, pero todos comparten características comunes, aunque en distintos grados. Haciendo gala de una frialdad extrema, no sienten en absoluto el sufrimiento de sus semejantes, a quienes tratan más como a cosas que como a personas, son egocéntricos, agresivos, manipuladores y no les importa lo que la sociedad piense de los actos que realizan, porque carecen de ética.

El tarstorno afecta al 3% de la población, pero no todos son violentos 

Sin embargo, de cara a los demás, pueden ser seductores y amables y suelen llegar lejos en la vida, sobre todo en el ámbito laboral, aunque es frecuente que hayan tenido algún problema con la justicia.

Por lo general, los psiquiatras no consideran a los psicópatas enfermos mentales, sino víctimas de lo que en el argot se conoce como “trastorno antisocial de la personalidad”, una anomalía psíquica que no impide a estas personas darse cuenta de la maldad de los actos que cometen.

Según el psiquiatra Lluís Borràs, profesor de Medicina Forense de la Universidad de Barcelona, de todos los tipos de psicópata, el más peligroso es el que compagina su psicopatía con una parafilia sexual, como el sadismo, el fetichismo o la pederastia. “Hay personas que son pederastas en potencia pero no llevan a cabo su inclinación, ya que cuando piensan en el daño que pueden hacer se frenan y sólo la reproducen en sus fantasías. La asociación de la desviación sexual y la psicopatía es peligrosísimo, porque el psicópata sí es capaz de llevar estos actos a cabo”, explica Borràs, que agrega que la mayor parte de los asesinos sexuales son psicópatas.

"No se trata de locos, sino de criminales organizados" 

Para Jerónimo Sáiz, profesor visitante de Psiquiatría en la Universidad de Columbia (EEUU), Fritzl presenta “un extraordinario perfil psicopático”. “Sufre un trastorno que provoca que desprecie al resto del mundo y que esté convencido de ser como un dios que puede disponer de todo lo que quiera según su capricho”.

Entre la mayor parte de los especialistas existe consenso a la hora de situar la prevalencia de este trastorno en el 3% de la población, lo que se traduce en la existencia de unos 1.350.000 psicópatas en España, que en su mayoría viven sin causar grandes problemas. Menos de una cuarta parte acaba cometiendo actos violentos.

Según Borràs, los casos más peligrosos son muy difíciles de detectar, ya que “no son locos, sino criminales organizados, personas inteligentes que planifican muy bien sus acciones”. Además, suelen tener una doble vida: “Llevan una máscara. De cara al exterior pueden ser simpáticos y tiernos, pero en la vida privada su violencia puede ser terrible porque tienen una anestesia moral: les da igual lo que piense la sociedad o el daño que puedan hacer; no tienen ninguna empatía”.

Son egocéntricos, agresivos, manipuladores y carecen de ética 

Para el psiquiatra David Huertas, autor del libro Violencia, la gran amenaza, se pueden diferenciar varios subtipos de psicópatas, entre los que está el violento, “capaz de matar sin que su frecuencia cardiaca suba” y el seductor-manipulador, el más frecuente, que “se sirve de los demás para conseguir sus fines y, al mismo tiempo desprecia la dignidad de los otros y el sufrimiento ajeno”, como ocurre con algunos jefes “maltratadores de empleados” que curiosamente suelen estar bien valorados en sus empresas. “Tienen una personalidad fuerte y se imponen, por eso resultan tan seductores”, añade.

¿Un trastorno innato?

Las causas que provocan la psicopatía no están claras para los expertos. El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Granada Jorge Cervilla cree, en todo caso, que el trastorno tiene una “heredabilidad baja” y que son más importantes los factores ambientales, como haber tenido padres exigentes, la falta de algún progenitor, o el alcoholismo de alguno de ellos.

Las psicopatías no son exclusivas de los verdugos. También puede ocurrir que la víctima del psicópata persiga algún beneficio, como sucedió con Bernd-Juergen Brandes, el alemán que en 2001 pidió por masoquismo formar parte del menú de Armin Meiwes, el caníbal de Rotemburgo.

En general, los psicópatas son difíciles de recuperar, aunque existen tratamientos, sobre todo para los agresores sexuales, con los que pueden mejorar mucho. Sin embargo existe un pequeño porcentaje, de en torno al 5%, que son irrecuperables.

Según los expertos, es necesario “controlar mucho” a este tipo de trastornados.Éste es un terreno, en todo caso, en el que aún hay mucho que estudiar.

Según señala Cervilla, aunque no son considerados enfermos mentales, en países como España, donde la jurisprudencia es “confusa”, los psicópatas pueden llegar a conseguir algún tipo de eximente por su trastorno en los tribunales, lo que constituye un error, según él, porque son personas conscientes de las consecuencias de sus actos.