Miércoles, 30 de Abril de 2008

Los trabajadores chinos, con leyes pero sin derechos

A.R./I.P./L.G./A.P./G.S./F.P./S.R. ·30/04/2008 - 23:08h

Declarar festivo el día 1 de mayo, Wu Yi, fue una de las primeras decisiones del Partido Comunista chino al llegar al poder, en 1949. Pero la mayoría de los trabajadores del gigante asiático, sometidos a condiciones laborales precarias a los ojos de Occidente, celebran hoy esta fecha sin acordarse de su significado reivindicativo. Y el aumento del control policial se encarga de disuadir cualquier intento de manifestación.

Los chinos disfrutan de un día de descanso para estar junto a la familia o pasear por un parque. Los más privilegiados gozan de tres días de vacaciones y no de una semana, como en años anteriores. Pekín ha eliminado las tres "semanas doradas de vacaciones", entre ellas, Wu Yi, para repartir los días festivos a lo largo del año y estimular el turismo fuera de temporada.

Los barrenderos del parque de Chaoyang de Pekín, sin embargo, trabajan siete días a la semana todo el año y hoy no tienen fiesta. Las condiciones laborales en China han mejorado de forma notable durante la última década, pero las diferencias entre trabajadores cualificados y no cualificados, y entre sectores, es cada vez más pronunciada.

Seguridad laboral

El 1 de enero entró en vigor la Ley de Contratos Laborales, pensada para mejorar la seguridad laboral de los 770 millones de trabajadores del país. Esta ley obliga a las empresas a realizar contratos por escrito; a ofrecer contratos indefinidos a quien lleve más de diez años trabajando; a fijar el pago de vacaciones y horas extras; y a indemnizaciones en caso de despido.

Centenares de trabajadores han perdido sus puestos porque las compañías no pueden permitirse cumplir con los requisitos sin caer en bancarrota. La ley no está siendo aplicada con rigor.

Competitividad

Varios expertos critican que el aumento de los costes laborales repercute en la competitividad. Otros creen que la nueva ley implica volver a la política maoísta del bol de hierro, en que las empresas estatales aseguraban comida y trabajo y que perjudica sobre todo a los 120 millones de inmigrantes que hay en las ciudades, la mayoría empleados en la construcción. Éstos sufren las peores condiciones laborales y, sin el permiso de residencia, o hukou, no tienen derecho a los mínimos de
seguridad social.

Los trabajadores chinos están sometidos a abusos de todo tipo: falta de contrato, salarios retenidos, horas extras impagadas o la obligación de pagar por adelantado un depósito abusivo para la manutención diaria o los dormitorios.

El número de disputas laborales por abusos en el trabajo aumenta un 20% anual y se ha disparado desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Contratos Laborales, según el ACFTU, el sindicato único de China, controlado por el Partido Comunista.

OTROS PAÍSES

El otro millón de parados de EEUU

Estados Unidos no festeja el Primero de Mayo. El día del trabajador se celebra el primer lunes de septiembre y marca oficialmente el final de las vacaciones. La mala situación económica se está notando en el empleo. En un año se han perdido más de un millón de puestos de trabajo con la construcción y la industria como sectores más afectados. La sanidad, la alimentación y la industria minera han aumentado, sin embargo, su fuerza laboral.

El salario medio mensual es de unos 2.400 dólares (más o menos 1.500 euros). Las cifras oficiales del gobierno sólo incluyen en parte a los estimados 12 millones de inmigrantes ilegales (una cifra parecida a la de toda Europa) que viven en Estados Unidos.

Reino Unido y el sindicato de partido

Los sindicatos británicos celebrarán el Primero de Mayo con los internautas de la sociedad virtual Second Life, además de en foros más tradicionales, como manifestaciones y mítines políticos. Convertir el día internacional del trabajador en jornada festiva es una vieja reivindicación sin perspectivas de terminar con éxito.Y ello pese a que Reino Unido concede ocho fiestas pagadas al año en los llamados Bank Holidays.

Los sindicatos financian al Partido Laborista, y su llegada al poder, en 1997, repercutió positivamente en el trabajador con la firma del Protocolo Social de la Unión Europea y la imposición del salario mínimo, fijado actualmente en 5,73 libras por hora (7,45 euros).

El eterno mito del bienestar francés

Las condiciones laborales de los franceses son un auténtico mito europeo que causa admiración desde hace décadas. Pese a su vocación de Thatcher a la francesa, de momento poco o nada ha podido tocar Nicolas Sarkozy de esa herencia. Sobre el papel, un francés activo goza de una semana laboral de 35 horas y en el peor de los casos recibe el salario mínimo “de crecimiento”, el llamado SMIC, de 1.308 euros brutos actualmente. En caso de desempleo, tiene derecho a dos años de subsidio, al 70% de su sueldo, y a formación remunerada. En las últimas dos décadas, el trabajo temporal y los contratos a tiempo parcial están dejando cada vez a más trabajadores fuera de esos derechos sociales.

El broche de la tensión en Alemania

En los últimos doce meses, Alemania ha vivido una
inusual ola de huelgas: trenes, transportes públicos y ahora mismo los empleados de Correos. La Confederación Alemana de Sindicatos reivindica este Primero de Mayo una subida general de salarios con el argumento de que los ejecutivos y las empresas ganan cada vez más dinero.

También reclaman la introducción de un sueldo mínimo (que no existe en Alemania) de al menos 7,50 euros por hora. Los sindicatos siguen combatiendo muchas de las medidas neoliberales adoptadas por el gobierno de Gerhard Schröder. Hoy se manifestarán contra la subida de la edad de jubilación a 67 años y que las mujeres ganen un 22% menos.

La lucha, irrenunciable en Argentina

Decía el compositor Enrique Santos Discépolo en su tango Cambalache: “el que no llora, no mama”. Históricamente, los trabajadores argentinos han tenido que llorar demasiado para mamar algo. Víctimas de los ajustes tras las sucesivas crisis económicas, su participación en la renta nacional cayó del 50% en 1975 al 20% en la actualidad. La inmigración anarquista abonó la conciencia por la lucha social. Desde que en 1930 se creó la CGT,  el Primero de Mayo es un día de festejo y reivindicaciones. Con una tasa de desempleo del 8,5% - la mejor en 15 años–, las exigencias son el ajuste de salarios con la inflación, la mejora en la calidad del empleo y en los índices de subocupación (9,1%).

México no tiene nada que celebrar

En México, el 1 de mayo se llevan a cabo tres manifestaciones: la de los sindicatos tradicionales y la de los que reivindican la nueva cultura laboral, ambos nada críticos a gobierno y empresarios; y la de los independientes, totalmente minoritarios. En la historia de México nunca ha habido una huelga general. Los problemas fundamentales son los contratos de protección, el gran deterioro del salario –que está en el nivel que tenía en 1930– y que la mayor parte de los trabajadores se encuentra en las maquilas, donde no existen sindicatos. La mayoría son trabajadoras y existe mucha violencia sexual e incluso crímenes como en Ciudad Juárez.