Miércoles, 30 de Abril de 2008

Entrevistas 1º de Mayo

FERNANDO SÁIZ ·30/04/2008 - 23:01h

"Los sindicatos han perdido capacidad de transformación"

Antonio Antón // Profesor de Sociología de la UAM

Antonio Antón, sociólogo y experto en relaciones laborales, ha sido consejero de Comisiones Obreras. Es partidario de la renovación de la cultura y organización de los sindicatos.

¿Qué ha significado históricamente el Primero de Mayo y qué representa hoy día?

Conmemora, desde hace más de un siglo, la acción reivindicativa del movimiento sindical y de las clases trabajadoras. En la actual etapa de diálogo social y poca conflictividad laboral la participación en las manifestaciones suele reducirse a representantes sindicales y núcleos sindicales centrales. Por otra parte, la tradicional solidaridad de clase, simbolizada ese día, se ha ido diluyendo.

 
¿Qué papel juegan los sindicatos en la sociedad actual?

Tienen un papel de defensa reivindicativa de las clases trabajadoras. A esa identidad económico-laboral hay que añadir su labor sociopolítica. En los últimos tiempos se ha acentuado su función de intermediación y de gestión negociadora con una fuerte institucionalización.

Mantienen una gran representatividad (más de 300.000 delegados), pero han perdido capacidad transformadora y de movilización social. Los avances conseguidos en la concertación general y con los acuerdos para la negociación colectiva son limitados. Su horizonte es mantener condiciones laborales y derechos sociales y el propio estatus de interlocutores sociales.

Entonces, ¿el diálogo social no funciona?

Con el modelo de diálogo social, que se va a reafirmar esta legislatura, los sindicatos tratan de evitar reformas laborales duras o regresivas, como la que intentó el último Gobierno del PP. Esa estrategia les puede permitir conservar condiciones laborales de sus bases centrales. Sin embargo, es insuficiente para lograr una mejora sustancial de la precariedad laboral y el paro, el estancamiento salarial o el bloqueo en derechos sociales y servicios públicos.

El sindicalismo necesita una reorientación de sus estrategias, con mayor arraigo, dinamismo y firmeza reivindicativa, y una profunda renovación de su cultura y su organización.

¿Hasta qué punto los trabajadores se sienten representados por los sindicatos?

Su identificación es débil, sobre todo entre los jóvenes. En relación con sus vínculos hay que establecer dos planos. Por un lado, los trabajadores delegan en los sindicatos para esa labor de representación y los consideran útiles para diversas funciones de asesoramiento Por otro lado, su identificación con un proyecto, cultura o estructura sindical es frágil.

"El futuro es la participación en la gestión de las empresas"

Matías Carnero // Presidente del Comité de Seat

Matías Carnero, un barcelonés de 40 años que empezó a trabajar en la cadena de producción del Seat Marbella, es uno de los dirigentes jóvenes de UGT con mayor proyección. Su modelo se inspira en el sindicalismo alemán, que conoce bien por su pertenencia al comité mundial de la multinacional Volkswagen.

¿Hacia dónde van los sindicatos en España?

La situación actual es positiva, porque hemos conseguido asegurar derechos y conquistas sociales. Pero a veces da la impresión de que estamos anclados en el pasado. Nos cuesta avanzar. Debemos ser más valientes y asumir nuevas líneas de trabajo.

¿En qué dirección?

Debemos ir hacia el modelo alemán de participación directa y cogestión en las empresas. Ése es el futuro. Los sindicatos debemos estar en los consejos de administración, que es donde se toman las decisiones trascendentales para los trabajadores.

Pero eso implica también más responsabilidad y desgaste...

Claro, y por eso a veces nos da miedo. Pero debemos estar en los centros de poder. Y no para que nos informen, sino para participar en las decisiones, teniendo incluso opciones de veto sobre determinadas decisiones de carácter estratégico. Esto vale para las grandes compañías multinacionales, que deben entender que no pueden hacer todo lo que quieren, y también para las empresas públicas.

Si una compañía pública decide privatizarse, ¿cómo no vamos a estar ahí? Un modelo es el sindicato alemán IG Metal, que tiene una gran capacidad de movilización y de implicación en la vida pública.

Pero ese modelo no será fácil de implantar en España...

Será difícil, sí. Hay que remover muchos obstáculos legislativos, políticos, etc. Pero debemos ir en esa dirección. La situación de los trabajadores ha mejorado, pero no debemos conformarnos.

Desde el punto de vista sindical, ¿cómo hay que afrontar los desafíos de la globalización y su impacto en los trabajadores?

Cuando viajas por el extranjero te das cuenta de que ése es el gran reto sindical. La competencia de los grandes países emergentes de Asia, como India o China, y también de la Europa del Este, está ahí y tenemos que buscar fórmulas para afrontar el problema, que por otra parte ya hemos sufrido en sectores como el textil. Se ha acabado eso de estar a verlas venir. Las soluciones no son fáciles, pero está claro que si no podemos competir en costes tenemos que apostar por factores como la formación, la calidad, la infraestructura logística o la productividad.