Miércoles, 30 de Abril de 2008

Fernando Lugo: "La prioridad es que los indígenas no sigan muriendo de hambre"

El presidente electo de Paraguay revela a Público las claves que dirigirán la política de su futuro gobierno y anuncia que a partir de ahora el Estado será el único propietario de los recursos petrolíferos e hidráulicos del país

JOSÉ DAVID CARRACEDO ·30/04/2008 - 21:10h

EFE - Fernando Lugo (izqda.) saluda al presidente saliente de Paraguay, el 'colorado' Nicanor Duarte.

Paraguay, socio pobre del Mercosur, y con poco más de seis millones y medio de habitantes, es un país eminentemente agrícola y una economía sumergida masiva. Sin embargo, también tiene petróleo y recursos hídricos cuya energía es vendida a un bajo precio que el próximo presidente del país, Fernando Lugo, propone multiplicar por siete.

Su victoria inaugura una nueva forma de hacer política en Paraguay.

Hay una ruptura con 60 años de gobierno del Partido Colorado. Una política basada en el nepotismo, la prebenda, el clientelismo. Ahora se ha impuesto el cambio, no solamente de persona, no solamente de partido como alternancia, sino un cambio estructural, un cambio de modelo de convivencia, un cambio de modelo social, de modelo de Estado, un cambio en la manera de hacer  política.

¿Cómo incorpora de la metodología participativa de ‘Ñomongeta Guasu' (en idioma guaraní "la gran conversación con el pueblo") que le ayudó a ganar las elecciones?

Nosotros tenemos que seguir manteniendo abiertos todos los canales de comunicación con la ciudadanía. Las organizaciones sociales, campesinas, civiles, todas tendrán la posibilidad real de acceso y comunicación directa con las instituciones que, ahora sí, estarán al servicio de todos los paraguayos y no al servicio de un solo partido. Queremos gobernar para todo el país sin exclusiones.

Pero las instituciones mantienen su funcionamiento normal.

Por supuesto. La democracia es representativa y será participativa. Abriremos canales propicios para que esa participación se dé en la práctica y sea efectiva.

¿Cuáles serán sus prioridades?

Las que nos marcó la ciudadanía. Crearemos un plan similar al Hambre Cero de Brasil. Para agosto tenemos que garantizar alimentos para los indígenas del país. Que no sigan muriendo de hambre, que no sigan falleciendo por falta de atención médica. En salud tenemos un plan universal. Esperamos que en cinco años ningún paraguayo pueda sentirse excluido de la sanidad pública.

Defiende los derechos sociales, alimentación y la salud de la población indígena, pero ¿y sus derechos políticos?

Defendemos la autodeterminación de los pueblos guaranís. Hoy en día, ni siquiera son ciudadanos paraguayos, puesto que sólo lo son aquellos que figuran en el registro civil y la gran mayoría no están. Los pueblos indígenas tendrán toda la libertad de organización. Ya comenzó en Paraguay un movimiento político indígena que es irrenunciable, tiene que seguir. Ellos están en las raíces de nuestra propia nacionalidad.

Durante la campaña propuso la renegociación de los acuerdos de explotación de las presas de Yacyreta (con Argentina) y Itapú, que cubre el 25% del consumo eléctrico de Brasil.

Paraguay es un país energético, no solamente agrario. Estamos convencidos de que un precio justo de la energía puede revertir la situación económica del país.

¿Cuál es su modelo de gestión medioambiental?

La misma ley establece que los recursos naturales pertenecen al Gobierno paraguayo. Su explotación tiene varios caminos. Estatal, mixta o concesionaria, pero siempre temporal. En cualquier caso los recursos siempre pertenecerán al Estado. No podemos renunciar a su explotación, aunque puede que necesitemos capital privado para hacerlo de forma eficiente. No queremos monopolios ni creemos en la privatización total o en la estatalización total .

La reforma agraria fue uno de los caballo de batalla en la campaña electoral.

La reforma agraria es un reclamo del campo, donde hay más de 300.000 familias sin tierra. Comenzaremos con la elaboración de un catastro nacional de propiedades y consensuaremos  un modelo de reforma agraria que no sea traumático ni violento, sino racional, equilibrado sobre el que todos los estamentos de la sociedad necesitan. Sabemos que no será fácil, pero tampoco imposible.

También ha planteado la posibilidad de una reforma constitucional para reformar el poder judicial.

Sí, la agenda del 2009 estará marcada por la reforma del poder judicial y la reforma constitucional. Son los dos ejes que marcarán la credibilidad del estado y del Gobierno paraguayo. Y no se puede retrasar mucho tiempo.

Acaban de denunciar que durante el Gobierno del anterior presidente fueron asesinados 35 activistas campesinos y que más de 3.000 están en prisión. ¿Piensa revisar estos procesos y acabar con la impunidad política?

Sí. Sobre todo revisaremos aquellos procesos que judicializaron las luchas sociales y llevaron a campesinos y obreros a la cárcel. Deberán ser investigados puesto que fueron el apoyo de los gobiernos anteriores para atemorizar a los movimientos sociales e impedir los justos reclamos sobre la deuda social.

¿Qué opinión tiene del proceso de integración latinoamericano?

Todos los países estamos convencidos de que ninguno puede progresar de forma aislada. Nuestra prioridad es integrarnos en el marco del Mercosur y paralelamente ir trabajando en otros procesos comunes. El sueño de la patria grande, el sueño de un continente sin fronteras, el sueño de un continente más libre y soberano está en la mente de muchos gobiernos progresistas latinoamericanos.

Durante la campaña hubo acusaciones de infiltración chavista sus filas.

Hubo demasiados rumores absurdos. Dijeron que éramos de las FARC, vinculados a secuestros, financiados por Caracas y Quito...

¿Cuál será su relación con los países latinoamericanos?

Nosotros queremos tener relaciones fraternas con todos los países. Paraguay va a tener una política clara de defensa de la soberanía, de defensa de la independencia de los países. El mismo espíritu que hace 200 años nos movilizó para independizarnos de la corona española ahora  se dirige hacia todo tipo de imperialismo, hacia otra forma de intromisión en los asuntos internos de cada país. El principio de autodeterminación de los pueblos orienta hoy nuestra política nacional e internacional.