Miércoles, 17 de Octubre de 2007

Barroso, convencido de que no habrá vetos al Tratado en la cumbre de Lisboa

EFE ·17/10/2007 - 17:19h

EFE - El presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, durante una rueda de prensa en Bruselas, Bélgica, hoy, miércoles 17 de octubre, para hablar de la posición de la CE ante la Cumbre de Jefes de Estado que tendrá lugar en Lisboa. EFE

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, mostró hoy su confianza en que, pese a las cuestiones pendientes, los líderes de la UE cierren el nuevo Tratado de Reforma en la cumbre que mañana empieza en Lisboa.

En su rueda de prensa previa a la cumbre, Durao Barroso eludió prejuzgar cómo podrán resolverse las reservas de Italia al nuevo reparto de eurodiputados, aunque se mostró convencido de que el primer ministro italiano, Romano Prodi, no vetará el acuerdo.

"Realmente no creo que un país como Italia, que ha estado siempre en la vanguardia de la integración europea, en cuya capital, Roma, nació nuestra comunidad, vaya a bloquear el Tratado", dijo Barroso.

El portugués, que dijo haber mantenido contactos con numerosos mandatarios europeos en los últimos días, aseguró que "todos van a Lisboa con un espíritu de compromiso".

Hizo, además, hincapié en la urgencia de poner punto final a la larga crisis institucional que ha ido ensombreciendo a la UE desde el inicio de la redacción de la Constitución Europea y su rechazo en los referendos francés y holandés de 2005.

"Hemos gastado seis años discutiendo la arquitectura institucional", recordó Barroso.

"Nuestros ciudadanos piden resultados, no un debate sobre las instituciones", recalcó.

Italia rechaza el reparto de escaños acordado en el Parlamento Europeo para la legislatura 2009-2014 -que debe, en principio, ser sancionado por los líderes europeos en Lisboa- porque le hace perder la paridad que mantenía con Francia e Italia.

Pese a las preguntas al respecto, Barroso eludió hoy evaluar la posibilidad de aumentar en el techo de escaños previsto por el borrador de Tratado (750) y redistribuir los asientos suplementarios de manera que Italia levante sus reservas.

"Hay varias hipótesis", se limitó a decir Barroso, que atribuyó la responsabilidad de encontrar una solución de compromiso a la presidencia de turno, que ejerce el Gobierno portugués.

Apuntó, además, que "técnicamente" el Tratado de Reforma podría adoptarse en Lisboa sin definir "el reparto exacto de eurodiputados por países", que quedaría aplazado para un debate posterior.

El aplazamiento ha sido hasta ahora una de las opciones propugnadas por el propio Gobierno italiano ante la dificultad de encontrar una solución satisfactoria para sus intereses.

España, el país más beneficiado por el reparto pactado en la Eurocámara con un incremento de cuatro escaños, defiende en cambio que el nuevo hemiciclo comunitario y el Tratado de Reforma forman un sólo "paquete institucional" y deben ser aprobados al mismo tiempo.

En sentido similar se pronunciaron hoy los delegados del Parlamento Europeo en la negociación del Tratado, el liberal británico Andrew Duff, el socialista español Enrique Barón Crespo y el democristiano alemán Elmar Brok.

"Un simple retraso no va ayudar especialmente. No veo como las situación en Italia puede cambiar de forma que el presidente (Romano) Prodi tenga más margen de maniobra del que tiene ahora", dijo Duff.

En lo que sí coinciden Barroso y los representantes de la Eurocámara es que hay un problema en el procedimiento para el nombramiento del Alto Representante de la Política Exterior de la UE, un nuevo cargo con competencias reforzadas que incluirá también la vicepresidencia de la Comisión Europea.

De cumplirse los plazos proyectados, el nuevo Alto Representante comenzaría en la fecha de entrada en vigor del nuevo Tratado, el 1 de enero de 2009, meses antes de las elecciones europeas y del nombramiento de una nueva Comisión.

Los delegados del Parlamento reclaman algún mecanismo que garantice que la persona que vaya a ocupar ese cargo lo haga de forma provisional y sea sometida al dictamen del Parlamento Europeo, después de las elecciones, como tendrán que hacerlo el resto de miembros del nuevo Ejecutivo comunitario.

"Es un problema que debe ser analizado", afirmó hoy Barroso.