Miércoles, 30 de Abril de 2008

Sarkozy aboga en Túnez por una relación sin fanatismos entre árabes y Occidente

EFE ·30/04/2008 - 17:15h

EFE - La esposa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, Carla Bruni se coloca un velo islámico durante su visita a la mezquita Zitouna en Túnez, el 29 de abril. Sarkozy y su reciente esposa se encuentran de visita oficial de tres días de duración en el país.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, elogió hoy la convivencia entre religiones existente en Túnez y abogó por una relación sin odios, incomprensiones ni fanatismos entre los musulmanes y Occidente.

En el último de los discursos pronunciados durante su visita a Túnez, ante los profesores y estudiantes del Instituto de Ciencias Aplicadas (ICA), Sarkozy reiteró la importancia de su proyecto de Unión para el Mediterráneo, asumido también por la Unión Europea.

"La unidad entre pueblos de las dos riberas del Mediterráneo no se hará con nuevas cruzadas, actos de fuerza o de dominación, sino con respeto, comprensión y solidaridad entre todos", manifestó.

El presidente galo se mostró crítico, a continuación, del proceso de cooperación euromediterráneo abierto en Barcelona en noviembre de 1995, sobre el que dijo que "adoleció del defecto de haber sido una obra exclusiva del Norte".

"Barcelona representó el instante en que Europa se dio cuenta de que su futuro debe venir del Sur y ello fue una buena toma de conciencia, pero no funcionó porque sus perspectivas vinieron ante todo del Norte y, aunque me moleste decirlo, no constituyó una asociación entre los pueblos", apostilló.

Acto seguido indicó que tales fueron las razones que le llevaron a presentar su propio proyecto mediterráneo "en términos de igualdad y para asumir juntos nuestra parte de destino".

Defiendolo como "un proyecto a geometría variable, añadió que "a diferencia de Barcelona, será un entramado de igualdad entre el Norte y el Sur".

Recordó que el 13 de julio esa Unión se formalizará en París, y afirmó que espera de todos los participantes elaboren proyectos concretos, los que, a su juicio, podrían referirse al reparto del agua, la contaminación, las energías solar y nuclear, la protección del litoral y la protección civil.

El mandatario galo puso más tarde énfasis en considerar que Túnez es un país tolerante, aunque no mencionó los derechos humanos, advirtiendo que "este país es un ejemplo para todos aquellos que están amenazados por el fanatismo y el extremismo".