Miércoles, 30 de Abril de 2008

Una mujer, a punto de morir por un flemón al no ser atendida en urgencias

Una sentencia da la razón a Araceli Arenas y acusa de negligencia a un médico de urgencias del Hospital de Getafe

EUROPA PRESS ·30/04/2008 - 10:24h

Una sentencia da la razón a una mujer que denunció que, por culpa de la negligencia de un médico de urgencias del Hospital de Getafe, lo que en principio era un simple flemón se convirtió en una infección del mediastino que casi acaba con su vida.

Todo comenzó a mediados de noviembre de 2002 cuando tras la extracción de una muela, Araceli Arenas notó "un flemón muy extraño que era movible, era una pelota que se iba cambiando de sitio".

Ante esta irregularidad decide acercarse al Hospital de Getafe, donde tras valorar su estado deciden dejarla en observación y, al día siguiente, ingresarla.

Calmantes vía telefónica 

La llegada del fin de semana complica la vida de Araceli porque deja de haber especialistas maxilofaciales y entra en juego un médico de urgencias del fin de semana.

Durante toda la noche del viernes al sábado, no estudia personalmente el caso de Araceli que empeora por momentos.

"Durante todo ese tiempo —jueves y viernes— lo único que me dieron fueron analgésicos, cuando lo que tenía era una infección muy grande", explicó Arenas.

"Durante todo ese tiempo lo único que me dieron fueron analgésicos, cuando lo que tenía era una infección"
 

Pero esa noche el médico tan solo recetaba calmantes vía telefónica y a través de las enfermeras que cada vez estaban más enfadadas con la actitud del doctor.

"La noche del 17 al 18 —del jueves al viernes— empeoré muchísimo porque el bulto se hizo más grande, se fue extendiendo y ya no sólo era una bolita sino que me ocupaba todo el cuello y me impedía respirar, además me dolía todo el cuerpo", recordó.

Ante los signos de dolor de Araceli las enfermeras llamaron por teléfono hasta cuatro veces esa noche al médico de urgencias, pero éste "consideró que no era necesario valorar, por lo que no subió" y toda la noche la tuvo "completamente desatendida".

Problema nervioso 

Durante la noche, Araceli salió al pasillo pidiendo auxilio porque no podía respirar, y a esto le responden que lo que ocurre es que ella no sabe respirar porque lo hace con el estómago cuando lo debe hacer con la nariz.

"Luego me dicen que intente dormirme, pero yo les digo que si me duermo me muero, que me da miedo no despertarme, que estoy mal, y me dicen que soy muy quejica", recordó.

La situación es cada vez más tensa y llega un momento en el que el médico le dice a las enfermeras que avisen al psiquiatra "porque considera que es un problema tipo nervioso", que tiene "un ataque de ansiedad".

Pero el psiquiatra tampoco está para Araceli y por teléfono le manda un valium.

Órganos vitales afectado 

Por fin, el sábado por la mañana el urólogo se da cuenta de que no tiene un cólico nefrítico sino "una mediastinitis" —infección—.

"Todos los órganos vitales estaban afectados, corazón, pulmones"
 

"A partir de ahí se dan cuenta de que se les ha ido de las manos, que tiene mucha gravedad porque todos los órganos vitales están afectados, corazón, pulmones...", subrayó.

Urgentemente con una UVI móvil la trasladan al hospital 12 de Octubre "porque dicen que no tienen cirugía torácica en el centro getafense. En el informe que expiden a su salida se puede leer que le dan "el alta por mejoría".

Un litro de pus en el cuello 

Pero en este caso el alta significa entrar al 12 de Octubre de la ambulancia al quirófano donde le practican dos operaciones seguidas a vida o muerte de hasta seis horas para limpiarle y vaciarle todo el pus acumulado en el cuello y la espalda.

"Estaba llena de pus por todos los sitios, del cuello me sacan un litro de pus, sólo del cuello; luego vienen cuatro operaciones más y dos meses y pico de UVI —en coma— porque no podía respirar salvo con respiración asistida, porque tenía los pulmones enteramente encogidos", relató.

Ahora, cuando han pasado seis años, la justicia está de su parte y la sanidad pública la debe indemnizar con 60.000 euros, pero las secuelas siguen ahí.

"Tengo insuficiencia respiratoria, tengo los pulmones como los de una persona que ha fumado toda la vida muchísimo, tengo mal los bronquios, me canso mucho, no oxigeno bien, llevo una vida normal entre comillas", explicó sin comentar nada de las cicatrices que el quedarán de por vida en el cuello y en la espalda —donde tiene 270 puntos—.