Miércoles, 17 de Octubre de 2007

El párroco Bonilla asegura que se fió totalmente de Camacho y que no sabía nada de pérdidas millonarias

EFE ·17/10/2007 - 14:36h

EFE - Fotografía de archivo del cura párroco de Castillo de Garcimuñoz, Teodoro Bonilla, que apareció como uno de los afectados por el caso Gescartera. EFE

El cura párroco de Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), Teodoro Bonilla, actualmente jubilado, indicó al tribunal del juicio de Gescartera que se fió "totalmente" del dueño de la agencia de valores, Antonio Camacho, y que desconocía que se le imputaron pérdidas por 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros).

A preguntas del fiscal, Bonilla, quien actualmente cobra una jubilación de 493 euros al mes y ha declarado intereses de sus depósitos en el último año por 0,04 euros, dejó claro que nunca autorizó a Camacho a que realizase inversiones con pérdidas ni desinversiones en su nombre.

El sacerdote recordó que en el año 1993 tenía 40 millones de pesetas depositados en Gaesco, donde trabajaba Camacho, y llevó estas inversiones a Gescartera, con el "único interés" de costear fines sociales pero sin conocer el tipo de rentabilidad que le ofreció el dueño de la sociedad, aunque, según documentos que obran en el sumario, figuraba entre sus clientes "especiales".

También constituyó una sociedad con Camacho destinada, según él, a estos fines sociales, porque -afirmó- "a mí me duele, cuando veo un anciano no atendido o un niño 'tarado' que ha de salir del pueblo".

En sus conversaciones con Camacho, según relató Bonilla, hablaba "algunas veces de economía" pero "otras de la pobreza", pero "nunca" de "cómo estaban las cotizaciones ni cuánto había sacado".

También el sacerdote de Garcimuñoz dijo que se puso en manos de Camacho y otros empleados de Gescartera, como el delegado en Cuenca, Juan Rodríguez Espejo, tanto en el movimiento de la cuenta, que -insistió- "yo no conocía", como en la declaración de sus rendimientos o minusvalías a Hacienda.

"No me preocupé absolutamente nada si tenía que pagar o devolverme Hacienda", reconoció Bonilla, a preguntas de la acusación, aunque la defensa de Camacho hubo de enseñar tres contratos de gestión de valores "en blanco" entre los años 1994 y 1996.

A preguntas de la letrada Marta Galbis, que defiende a Camacho, Bonilla reconoció finalmente que participó en la fundación de Gescartera, posteriormente, llegó a tener el 16 por ciento, y en la liquidación apareció con una participación del 2 por ciento, pero -apostilló- "yo ni he dado ni he recibido".

También confesó que le dio un apoderamiento a Camacho, pero sólo "a efectos de que administrase su cartera" y que la primera vez que tuvo constancia de sus pérdidas fue en mayo de 2001, cuando recibió un documento de Caja Madrid donde se le adjudicaban más de 50 millones de pesetas en minusvalías.

Entonces, llamó por teléfono a Camacho, justo antes de la intervención, éste le tranquilizó y volvió a poner más dinero en Gescartera el 19 de junio de 2001.

"Pero yo no he recibido ni 20.000 euros (de indemnización del Fondo de Garantía de Inversiones), ni nada", "ni tampoco he desinvertido", reiteró Bonilla.

El cura declaró hoy como testigo en el juicio oral, del que su representación se retiró como acusación particular delegando sus funciones al ministerio público.

Según el informe de los peritos designados por el Banco de España, Camacho utilizó la cuenta cuya titularidad compartía con el párroco Bonilla para liquidar operaciones de Bolsa entre el 12 y el 31 de marzo de 1999.

En ese periodo se registraron operaciones de compra y venta de valores por un importe bruto de 24.752 millones de pesetas (184,76 millones de euros).