Miércoles, 17 de Octubre de 2007

Solbes ve "razonable" que el SMI se sitúe en 800 euros al final de la próxima legislatura

EFE ·17/10/2007 - 14:41h

EFE - El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, durante su intervención el 10 de octubre en la sesión de control del Senado. EFE

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, considera razonable que al final de la próxima legislatura el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se sitúe en 800 euros aunque cree que no se deberían comprometer cifras exactas en el actual contexto de "incertidumbre económica".

Así, en una entrevista en RNE, se mostró partidario de incrementar el SMI en la medida en la que ese alza pueda ser absorbida por la economía, dentro de las circunstancias de cada momento.

"Lo que me preocupa son los compromisos muy definidos en un plazo determinado, cuatro o cinco años y en un contexto de incertidumbre económica como el que estamos", dijo.

Respecto al endurecimiento de las condiciones de la banca para conceder créditos, Solbes reconoció que "estamos en un momento de mayores restricciones de liquidez que en periodos pasados".

Explicó que esto se debe a que las entidades financieras "en la medida en que invierten en proyectos inmobiliarios concretos, los analizan" y, según el momento, dan mayor importancia a unos o a otros.

Añadió que las decisiones de la banca de analizar "en mayor profundidad" ciertos proyectos no son nuevas y que son una "consecuencia lógica" del exceso de peso que el sector inmobiliario tiene en sus inversiones.

Solbes volvió a mostrarse convencido de que España "va a seguir bien" y de que el sistema financiero "funciona de forma correcta", y destacó la importancia de adoptar "decisiones prudentes".

Así, preguntado por la posibilidad de invertir el superávit en gasto social, explicó que el superávit tiene dos componentes: el que resulta de la diferencia entre ingresos y gastos, y el que resulta de un crecimiento económico más rápido y que aporta unos ingresos estructurales o coyunturales en un momento muy determinado.

"Es muy arriesgado gastarse este último superávit porque después la economía caerá y no tendremos dinero para financiar" el gasto comprometido, dijo.

En este sentido, explicó que el actual crecimiento del cuatro por ciento "no se puede sostener" y que el crecimiento potencial de la economía española se encuentra "en torno al tres o tres y algo", por lo que si nos gastamos el dinero que resulta de ese mayor avance "tendremos problemas dentro de unos años".

"Uno trabaja con cifras, y a partir de ahí, con el comportamiento del buen padre de familia, que es pensar que después de los buenos periodos vienen los malos, que hay que ahorrar en los buenos tiempos para tener margen de maniobra y poder gastar en aquello que hace falta", indicó.

Preguntado por la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, en tono jocoso, dijo que "la cosecha de enmiendas a la totalidad este año ha sido magnífica" algo que, en su opinión, "tiene algo que ver con el periodo electoral y con que todo el mundo quiere exponer sus puntos de vista".

A partir de ahí, dijo, "es muy difícil saber si sólo se pretende eso o algo más".

"Lógicamente todo el mundo se muestra dispuesto a que si le das todo lo que quiere puede retirar su enmienda", dijo Solbes, aunque precisó que en algunos casos se puede hacer un esfuerzo y en otros no y recordó que en estos momentos se está negociando con PNV, BNG, NC, entre otros.

Además, dijo, seguimos manteniendo contacto con el resto de los grupos con el objetivo de "disponer del máximo apoyo posible para los presupuestos porque es bueno, sobre todo en un periodo electoral que lógicamente genera dudas e incertidumbres".

Respecto a la posibilidad de compensar el alza de los carburantes con una bajada de impuestos explicó que con esta medida lo que el Gobierno haría es "bajar el precio de la gasolina y de los carburantes" que es lo que se intenta evitar con todas las políticas medioambientales.

"Hay que mantener los precios del carburante altos para desincentivar el consumo y no tener problemas medioambientales ni escasez a medio y largo plazo".

Por último, el vicepresidente quiso hacer una reflexión y dijo que le preocupa el interés que hay actualmente en "ser diferentes" y se preguntó si "¿no podríamos ser un poquito más normales y tener un país con más formación, más educación, más capacidad de debate y menos tensión?".