Miércoles, 17 de Octubre de 2007

Shanghai toca las palmas por bulerías

EFE ·17/10/2007 - 14:11h

EFE - De izq a dcha, Los bailaores Rafael Campallo, Adela Campallo, Merche Esmeralda, Manolo Marín y Javier Barón, de la compañía Gala de Andalucía, interpretan la pieza "Bulerías" en el teatro Sadler's Wells de Londres durante el III Festival de Flamenco de Londres. EFE

Unos músicos de flamenco están haciendo suspirar a parte de Shanghai por bulerías, tangos y tarantos, mientras los medios de comunicación de todo el planeta siguen con extrema atención el desarrollo del Congreso del Partido Comunista Chino que se celebra esta semana en Pekín.

La bailaora Pilar Fajardo, natural de Algeciras (Cádiz), zapatea esta semana en el tablao del restaurante local Indalo, acompañada a la guitarra por Petete (Granada) y Abraham Carmona (Sevilla), todos ajenos a un Congreso donde el presidente chino defendía horas atrás, sobre Taiwán, "la soberanía y la integridad territorial de China".

La política internacional se quedó fuera del tablao, donde la única soberanía admitida fue la del duende flamenco.

Los tres coincidieron en que en China se respeta más al artista que en España y en que el público responde bien, aunque difirieron sobre si los chinos entienden o no el flamenco.

"El sentimiento flamenco es internacional", razonó Petete para Efe, con el que coincidió Irene Linden, una chica nacida en Hong Kong que aprendió a bailar flamenco en Granada y que ahora se dedica a representar a artistas flamencos en Shanghai.

"El coraje y la pasión son emociones que se entienden bien aquí. China ha atravesado muchos años de pobreza y crueldad y toda la humanidad y belleza que deriva de ahí, sale a la luz con el flamenco", comentó Linden.

Sin embargo, Carmona, que lleva un año y medio afincado en Shanghai, opina que "a los chinos les impresiona la guitarra, la velocidad de las manos, la imagen", pero "no creo que el público chino compre discos de flamenco".

"El flamenco flamenco, el de taberna, creo que lo escuchan los chinos y dan patadas", dijo Carmona sonriente, con sombrero negro y pendiente de aro en la oreja derecha, mientras encendía un cigarrillo, en espera de que llegase la hora de poner las manos en la guitarra.

La comparación con Japón, donde el cante jondo goza de un profundo arraigo, es inevitable, aunque Petete, que no ha tocado en el país nipón pero sí en Corea del Sur, explicó que quizá esa realidad se deba a que "allí llegó antes y lleva mucho tiempo".

"China también tiene mercado", aseguró Linden, con la que coincidió Jose DaSilva, propietario del restaurante español Indalo, que cada miércoles celebra una "Noche de flamenco" en Shanghai, además de otras actuaciones con artistas llegados de España, como la de Fajardo y Petete, acompañados por Carmona.

"China tiene ahora la mente muy abierta. La gente viaja más y ve cosas que le gusta luego tener en casa", explicó DaSilva, que salió hace "muchos años" de Portugal para evitar el servicio militar, lleva seis años en Shanghai y se reconoce portugués e "ibero, un nuevo concepto", asegura.

La mayoría de los chinos que conformaban alrededor de la mitad de la audiencia del local capturó imágenes con sus cámaras de fotos, teléfonos móviles y vídeo cámaras, aunque también los hubo que miraban al vacío con aire ausente.

Al terminar la actuación, el público aplaudió, se escucharon varios "olés" y el sentir general de los asistentes con los que habló Efe era de "satisfacción" por el espectáculo que habían presenciado.