Miércoles, 17 de Octubre de 2007

El Museo Guggenheim cumple 10 años convertido en un símbolo de la regeneración urbana de Bilbao

EFE ·17/10/2007 - 13:14h

EFE - Vista del Museo Guggenheim Bilbao, desde el puente de La Salve, una de las obras maestras del arquitecto estadounidense Frank Ghery, y que cumple hoy el décimo aniversario de su inauguración. EFE

El Museo Guggenheim de Bilbao cumple este viernes sus primeros diez años de andadura convertido en el símbolo incontestable de la regeneración urbana de Bilbao y de su revitalización económica.

Si al inicio del proyecto la idea de las instituciones vascas de levantar en Bilbao un Museo de Arte Contemporáneo en colaboración con la Fundación Solomon Guggenheim de Nueva York recibió críticas tanto de tipo político, como económico (por el enorme gasto que iba a suponer en época de recesión en Vizcaya), como cultural (por el temor a que se convirtiese en un caso de colonización artística), estas se apagaron durante el primer año de funcionamiento, al rebasar con creces el objetivo de atraer medio millón de visitantes.

Diez años después de su inauguración, el museo celebra su aniversario sin ningún tipo de controversia económica, política o social, respecto a la utilidad que el equipamiento cultural ha tenido a la hora de situar a Bilbao en el mapa de los circuitos artísticos internacionales de primer orden y en actuar como motor de la regeneración urbana y económica de la villa y del País Vasco.

Sí quedan, no obstante, ciertas reticencias sobre la calidad artística de las exposiciones programadas en esta primera década entre algunos estamentos artísticos de Bilbao, que consideran que, más que la categoría de las mismas, lo que ha atraído a los visitantes a la capital vizcaína ha sido la relevancia arquitectónica del espectacular edificio diseñado por Gehry.

Realizado en piedra y cristal y revestido de titanio, característica que le hace único en el mundo, el Museo Guggenheim de Bilbao destaca también entre todos los existentes en la actualidad por su tamaño, con 11.000 metros cuadrados de espacio expositivo disponible.

La construcción del inmueble, incluyendo los gastos de explotación hasta su apertura, impuestos y gastos varios, tuvo un coste final para las arcas de las instituciones vascas de 27.705 millones de las antiguas pesetas (unos 166,5 millones de euros), según el informe de fiscalización realizado en su día por el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas -TVCP-.

A estos gastos se suman los casi 30 millones de euros que la Sociedad Tenedora que crearon el Gobierno vasco y la Diputación Foral de Vizcaya para gestionar la adquisición de obras de arte para la colección propia del Museo pagó por la compra de 21 piezas entre 1999 y 2005.

La mayor parte de esta cantidad fue destinada a la adquisición de la monumental instalación escultórica encargada "ex-profeso" al norteamericano Richard Serra y titulada "La materia del tiempo", compuesta por ocho esculturas de grandes dimensiones en acero corten, y por la que se pagó unos 20 millones de dólares (más de 23 millones de euros en la actualidad).

Entre 2006 y 2007, la Sociedad Tenedora se gastó otros 26,9 millones de euros en adquirir nueve obras más para la colección particular del museo, como el "Discurso sobre Comodoro", de Cy Twombly, composición pictórica de 1963 formada por nueve paneles de grandes dimensiones, y que se ha convertido en la más cara de las de dicho género artístico al haberse pagado sólo por ella 21,5 millones de euros.

Gracias a estas adquisiciones y a las aportaciones realizadas por la Fundación Solomon Guggenheim, el museo bilbaíno cuenta en la actualidad con casi un centenar de obras de arte en su colección propia, de ellas, cerca de una veintena de artistas vascos de talla internacional como Oteiza, Chillida, Cristina Iglesias y Lazkano, entre otros.

El Museo Guggenheim de Bilbao ha llevado a cabo en sus diez primeros años de existencia un total de 54 exposiciones temporales aunque no siempre fueron de arte contemporáneo o moderno, como reza su definición, sino que abarcó también al arte clásico, al arte etnográfico de culturas como la azteca, la china, la africana o la rusa y otras más difíciles de encuadrar en el concepto de arte como las dedicadas a la historia de la motocicleta o a los vestidos diseñados por el modisto italiano Giorgio Armani.

Los visitantes pudieron ver también muestras dedicadas a artistas de la talla de Andy Warhol, Anselm Kiefer, Mark Rothko, Calder, Richard Serra, Rauschenberg o los vascos Oteiza, Chillida y Cristina Iglesias, entre otros grandes creadores contemporáneos.

Estas exposiciones atrajeron al museo, durante su primera década de existencia, a casi 10 millones de personas, mientras que 15.800 vizcaínos se convirtieron en Amigos del Museo, la cifra más alta de socios individuales conseguida por un museo español, según precisaron fuentes de la pinacoteca.

En este tiempo, el museo proyectado por Frank O. Gehry también recibió la visita de innumerables personalidades de los campos del cine, la música, la cultura y la política, como la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal; el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter; el príncipe Alberto de Mónaco; y el presidente de Eslovenia, Milan Kucan.

Del mundo de la industria cinematográfica norteamericana se pasearon por salas, atrio y exterior del museo directores de cine como Sidney Pollack y actores y actrices como Brad Pitt, John Malcovich, Matt Dilon, Steve Buscemi, Samuel L. Jackson, Salma Hayek y Benicio del Toro, entre otros.