Miércoles, 17 de Octubre de 2007

La Interpol y la Policía tailandesa creen que el pederasta canadiense sigue en el país

EFE ·17/10/2007 - 12:10h

EFE - Fotografía distribuida por la Interpol del pedófilo canadiense Christopher Paul Neil. EFE

Interpol y la Policía tailandesa creen que el pedófilo canadiense Christopher Paul Neil continúa todavía en Tailandia a no ser que haya huido a través de la jungla a un país vecino, informó hoy el jefe de la sección tailandesa de la Interpol.

El coronel de la Policía y jefe de la sección tailandesa de Interpol, Apichart Suribunya, aseguró que las fuerzas de seguridad han lanzado una operación de busca y captura a gran escala por todo el país para detener a Neil, en estos momentos el pederasta más buscado del mundo.

"Queremos encontrarle cuanto antes para impedir que abuse de menores tailandeses y otros niños", indicó, según medios locales.

Suribunya explicó que tanto la Policía como los servicios de inmigración y aduanas están colaborando estrechamente con las autoridades de los países vecinas para reunir información que permita la detención de Neil.

En Camboya, la oficina de Interpol no dispone de datos acerca de si el pedófilo ha podido entrar en el país, aunque está peinando todas las ciudades en busca de posibles antiguas víctimas o gente que le conozca.

Interpol también alertó hoy a las autoridades de Malasia de que podría haber huido allí a través de la frontera tailandesa y pidió que sea detenido si es localizado.

Neil, de 32 años, fue fotografiado el pasado 11 de octubre con gafas y la cabeza rasurada por las cámaras de seguridad al pasar el control de Inmigración del aeropuerto de Bangkok, al que llegó en un vuelo procedente de Corea del Sur.

Actualmente, está siendo buscado en ciudades como Pattaya o Phuket en Tailandia, el principal destino del turismo sexual en el Sudeste Asiático junto a Camboya y Vietnam.

El pedófilo, al parecer apodado "Vico" y profesor de inglés en colegios internacionales de Asia, aparece en imágenes de contenido sexual en Internet con al menos doce menores vietnamitas y camboyanos, aunque digitalmente alteradas para distorsionar su rostro y evitar ser reconocido.