Lunes, 28 de Abril de 2008

La Liga en la chistera

Al Madrid le vale con igualar lo que haga el Villarreal, incluso perder si éste empata, para coronarse en Pamplona

LADISLAO JAVIER MOÑINO ·28/04/2008 - 07:54h

Los jugadores del Madrid saludan a la afición tras la victoria frente al Athletic. EFE

No hubo fiesta en La Cibeles, pero el Madrid ya se siente campeón. Es cuestión de muy poco tiempo. Ayer despachó al Athletic sin agobiarse. Incluso se quiso dar un homenaje en los últimos 20 minutos, en los que pretendió bailar a su rival y lo acabó logrando. Buscó esa excelencia que en tan pocas ocasiones le ha aparecido durante la temporada. A ella contribuyeron Robben e Higuaín. Dos de los virtuosos salidos desde el banquillo y decisivos en los goles que cerraron el partido.

Defraudó el Athletic, demasiado académico en su despliegue por el campo. Se presentó con Gurpegui de central, que toda la semana había estado viendo videos de Gago y Sneijder. Dos años después, fue Raúl el que le dio la bienvenida al fútbol real a los 13 minutos. El capitán blanco le ganó la espalda y se quedó solo ante Armando. No fue gol, pero el rechace terminó en otro disparo de Robinho que Armando no embolsó.

Apareció Saviola, la sorpresa de ayer deSchuster para marcar. Un gol muy suyo. Un tanto de los que justificaban su fichaje en junio. Un cazagoles, un abrelatas, para partidos empinados. Hasta ayer, no cumplió con ese rol. Bien por lesiones, bien porque a Schuster nunca terminó de agradarle.

Escaparate

La decisión de Schuster de alinearle es otro bandazo en su búsqueda de un estilo definitivo. Ahora que parecía que iba a implantar los extremos, dejó a Robben en el banquillo. Hubo quién se atrevió a justificar su presencia con una posible revalorización. En cualquier caso, Saviola cumplió. Además de marcar, ratoneó por todo el frente de ataque. Buscó paredes en corto y estuvo a punto de volver a marcar en un par de ocasiones. Su protagonismo aparcó la necesidad de una aparición de Raúl. Aunque también dio la impresión de que no mezclan bien porque buscan el gol por los mismos caminos.

Puede que hasta que el Madrid certifique su título, los partidos sean una explicación de todo aquello que le ha hecho campeón. De lo colectivo y de lo individual. En Santander, fue Raúl con un gol rateril de los suyos. También aquella fue una victoria de bloque. Del mismo perfil que la de San Mamés o el Camp Nou. Ayer le tocó a Casillas salir en los títulos de crédito. Lo tiene todo a favor para terminar el campeonato como el portero menos goleado. En otros casos daría para hablar de una defensa sólida. En el suyo, no. Le han bombardeado en un porrón de partidos y salió indemne.

Casillas decisivo

Empezó su exhibición con un brinco estratosférico y una mano poderosa para desviar un cabezazo cercano de Etxeberria. Entre un bosque de piernas intuyó un chutazo deGarmendia que iba dentro. 

A Garmendia también le ganó la batalla psicológica en el penalti que le detuvo. Le miró a los ojos y le lanzó una sonrisa. Garmendia no sabía dónde meterse. Se quitó el lanzamiento de encima con un golpeo duro y centrado que Casillas despejó por encima del larguero con mano dura.Tres paradas decisivas en medio de uno de esos partidos que ha escenificado este equipo. Mucho balón y poco repertorio para hacer daño cuando no le dan espacios. A campo abierto es otra cosa.

Sobre todo si es Guti el que conduce las contras. De su pierna izquierda salió el pase en largo que Higuaín recogió para regalarle el segundo gol a Sneijder. Al poco, Higuaín cerró el marcador. Fijó con la mirada a Armando y le superó cuando se venció. Esta vez no se embotó por la ansiedad de marcar.

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