Viernes, 25 de Abril de 2008

La Iglesia se divide en Murcia

La crisis entre el obispo y el rector de la Universidad Católica llegará al Vaticano

CHEMA GIL ·25/04/2008 - 20:57h

El obispo de Murcia, Juan Antonio Reig Pla, en el centro, entre el rector de la UCAM y el alcalde. JOAQUÍN CLARES

La Universidad Católica de Murcia se enfrenta a una crisis que obligará a tomar cartas al mismísimo Vaticano. A las diferencias entre el obispo titular de la diócesis y el rector de la universidad, se unen ahora dos iniciativas políticas firmadas por Izquierda Unida. Esta formación ha propuesto la creación de una comisión especial de investigación sobre la gestión de la fundación que dirige la Universidad Católica San Antonio de
Murcia (UCAM).

Esta iniciativa, planteada por su portavoz en la Asamblea regional, José Antonio Pujante, se presenta ante las “presuntas irregularidades” sobre la gestión de la fundación en la citada universidad. El diputado de IU pide la “clarificación absoluta” sobre el conflicto generado acerca de la titularidad de la UCAM, las operaciones urbanísticas de compra venta de terrenos y recalificaciones, entre otros.

Además de la iniciativa regional, IU va a pedir en el Congreso que, como la Fundación San Antonio es estatal y el protectorado de la misma se ejerce desde el Ministerio de Ciencia e Innovación, se haga una “fiscalización” exhaustiva de las cuentas, tanto de la universidad como de la propia entidad gestora.

Cisma en la diócesis

La doble propuesta parlamentaria llega en un momento de auténtico cisma en la diócesis murciana a cuenta de un enfrentamiento entre el obispo, monseñor Reig Pla, uno de los prelados españoles más conservadores, y el presidente de la Fundación San Antonio, José Luis Mendoza, responsable de la universidad. Este último modificó recientemente los estatutos de la Universidad Católica, que fue creada por la Iglesia en 1996 y encomendada su gestión a la citada Fundación.

La decisión del Vaticano

Con la modificación estatutaria, la Iglesia, como tal, prácticamente desaparecería de los órganos de control de la institución, aunque figuraría como avalista de todas las operaciones económicas. Tal modificación fue tramitada sin problemas por la Comunidad Autónoma, pero el obispo, enterado de la maniobra, presentó un recurso administrativo, lo que obligó a la Comunidad Autónoma a replegar velas en cuanto a la tramitación estatutaria.

De momento, todo está pendiente de que el Vaticano resuelva el enfrentamiento. Estas diferencias han provocado una fuerte reacción en el clero de la diócesis murciana que, en su mayor parte, se ha puesto del lado del obispo, incluidos sacerdotes de los sectores más progresistas. En determinados ámbitos, temen por los apoyos que haya podido coleccionar en la Santa Sede Mendoza, una persona bien relacionada e influyente, ya que el propio Papa lo nombró consejero del Pontificio Consejo para la Familia.

Edificios públicos para un interés muy privado

La UCAM, universidad de la Iglesia, se ha beneficiado en sus diez años de existencia de cesiones de terrenos y de compras muy económicas de edificios públicos para desarrollar su actividad privada. Parte de esas adquisiciones no se han producido por la propia universidad, sino por medio de fundaciones y sociedades mercantiles vinculadas a la misma a través del propio Mendoza y familiares suyos.La última operación de cierto nivel fue la adquisición de un antiguo cuartel militar en el barrio cartagenero de Los Dolores, donde fuentes de ese Ayuntamiento han confirmado a Público que se está intentando ejecutar una “operación inmobiliaria”. La venta fue autorizada por el entonces ministro de Defensa, el cartagenero Federico Trillo.

“Aleluya” entre copas

La Universidad Católica está enclavada en una de las diócesis más conservadoras de España. Su responsable, el obispo Reig Pla, patrocina en la región las brigadas católicas que patrullan los lugares más concurridos de copas para evangelizar a los jóvenes. Armados con guitarras, una gran cruz y al grito de “aleluya”, estos voluntarios se lanzarán cada fin de semana a las calles. De momento, consiguen poco más que caras de asombro.