Viernes, 25 de Abril de 2008

Sarkozy pide aplicar la ley contra la regularización global que es "catastrófica"

EFE ·25/04/2008 - 01:10h

EFE - Imagen del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, obtenida del programa de televisión en el que varios periodistas le realizaron, una entrevista de 90 minutos en el Palacio del Eliseo de París, Francia.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, subrayó hoy su oposición a una regularización global de los inmigrantes irregulares porque la experiencia muestra que "conduce a la catástrofe", e insistió en aplicar la ley, al tiempo que criticó a los empresarios que contratan a sin papeles.

"Está descartado que hagamos una regularización global porque conduce a la catástrofe", declaró Sarkozy en una entrevista televisada, y recordó que tras el proceso de legalización masivo de indocumentados en 1997, "al año siguiente hubo una explosión de demandas de asilo".

También aludió a las experiencias de España e Italia, que hicieron algo similar pero "han decidido no hacerlo de nuevo porque genera un efecto llamada" y "beneficia a los traficantes".

Respondía así a una pregunta sobre la crisis generada por los al menos 800 expedientes de trabajadores en situación irregular que trabajan con contratos -e incluso muchos pagan cotizaciones e impuestos- en París y en su región, y que han salido a la palestra con una huelga iniciada el martes de la semana pasada para reclamar papeles.

Sarkozy descartó el recurso a mecanismos excepcionales al insistir en que "hay una ley que se aplica a todo el mundo", aunque a continuación recordó que la ley, aprobada el pasado año a iniciativa de su Gobierno, "prevé posibilidades de derogación" y que se pueden traer extranjeros en los sectores en los que no se cubren las ofertas de empleo, y hay 500.000 al año.

También lanzó una reprimenda a los empresarios que contratan a esos extranjeros indocumentados: "que no me vengan a decir que hay que traer a inmigrantes sin papeles para trabajar", cuando el nivel de paro de los extranjeros con situación regularizada en Francia es del 22%.

"No entiendo por qué los empresarios (que daban trabajo a los sin papeles) no habían solicitado su regularización", y sólo lo piden ahora cuando han quedado descubiertos por la huelga, añadió.

Sobre su posición general, y tras felicitarse de haber acabado electoralmente con la extrema derecha -que utilizaba como principal argumento el rechazo de la inmigración- explicó que "somos un país abierto".

"Francia seguirá siendo un país abierto" pero "no podemos acoger, como dijo Michel Rocard (antiguo primer ministro socialista) a toda la miseria del mundo", comentó.

En esa línea, indicó que "nunca" ha defendido la "inmigración cero", pero de ahí a decir que hay que buscar mano de obra en el exterior "es un paso que no daré".

Sarkozy se declaró "a título intelectual" a favor de conceder el derecho de voto en las elecciones municipales a los extranjeros extra-europeos que viven en Francia desde hace al menos 10 años, a condición de que sus países de origen acepten lo mismo con los franceses allí.