Jueves, 24 de Abril de 2008

Una huelga de sin papeles obliga a Sarkozy a rectificar

El presidente acepta regularizar a inmigrantes que cotizan desde hace años

ANDRÉS PÉREZ, corresponsal ·24/04/2008 - 21:34h

REUTERS - Son inmigrantes que trabajan, cotizan y pagan impuestos en Francia desde hace años, pero a los que Sarkozy niega los papeles.

Una huelga de varios centenares de trabajadores extraeuropeos sin papeles ha obligado en las últimas horas a Nicolas Sarkozy a dar uno más de sus bandazos. Tuvo que rectificar el tiro en su durísima política de inmigración y aceptar el principio de examinar los expedientes de regularización de esos inmigrantes que trabajan, cotizan y pagan impuestos desde hace años, y a quienes el cerrojo Sarkozy privaba de papeles.

El giro mayúsculo de Sarkozy en el hipersensible terreno de la inmigración se produjo a pocas horas de su intervención televisiva de la noche, en la que el presidente intentó dar algo parecido a una visión de conjunto de lo que él sigue llamando "política de reformas". Política en la que la opinión, que ha retirado masivamente la confianza al presidente, ya no comprende nada, especialmente en materia económica.

En inmigración, Nicolas Sarkozy tuvo que dar su brazo a torcer el miércoles al cabo de una huelga de semanas que empezaba a paralizar restaurantes, hoteles, desguaces, mudanzas, limpieza, servicios diversos y hasta los equipos de vigilancia de supermercados. Sectores donde los trabajadores sin papeles eran tan imprescindibles como sus colegas franceses.

Toca mano blanda

El presidente dio la orden de que las prefecturas examinen "caso por caso", y también "favorable y positivamente", los expedientes de trabajadores extraeuropeos que, privados de papeles, lleven trabajando y cotizando en suelo francés varios años.

Para justificar esa regularización, el ministro de Identidad Nacional e Inmigración, Brice Hortefeux, dijo acogerse a la legislación votada en 2007. Y, efectivamente, esa ley prevé la posibilidad excepcional de regularizar a trabajadores en sectores que sean juzgados como deficitarios en mano de obra. Un dispositivo al que se añade el decreto que, este año, abrió unas tres decenas de oficios con falta de mano de obra a trabajadores extraeuropeos.

Se trata de dos textos particularmente hipócritas, puesto que, por su ambigüedad, equivalen a reconocer que sectores enteros de la economía francesa funcionan, normalmente, a diario, con trabajadores privados de papeles de residencia.

El fisco les envía tranquilamente cada año la hoja de impuestos, los organismos de recaudación de cotizaciones los tienen en sus ficheros y la Seguridad Social también. Pero eso sí: la prefectura de turno no se acuerda nunca de darles permisos de residencia.

Locales paralizados

Los trabajadores sólo acaban obteniendo esos permisos cuando la presión es fuerte, cosa que ocurrió el miércoles: la huelga de sólo unos 600 empleados había paralizado los suficientes restaurantes y servicios como para que una organización patronal de restaurantes, alarmada, solicitara la regularización. A esos, Sarkozy sí los escuchó.

Entre los restaurantes paralizados, por cierto, se encuentra uno de los que fueron predilectos del presidente: el selecto Cafe de l'Ile de la Jatte, en el ex feudo de Sarkozy, Neully-sur-Seine.

Ayer, el anuncio del triunfo de los huelguistas desencadenó una auténtica avalancha de trabajadores extraeuropeos que se dirigieron a las sedes del sindicato para empezar a tramitar sus permisos de residencia.

El ministro Hortefeux, tuvo que reconocer ayer que, en 24 horas, ya hay más de 800 solicitudes de regularización aceptados a trámite en las prefecturas.
Hortefeux, responsable de casi 25.000 expulsiones de sin papeles ordenadas por Sarkozy en 2007, tuvo que tragarse el sapo. Para no perder la franja de electorado ultra, aseguró en una entrevista a Le Figaro que "no habrá ninguna operación de regularización masiva".

Quizá, pero ¿a partir de cuantos miles es "masiva" una regularización? La cuerda floja en la que se mueven Hortefeux y Sarkozy era aún más floja ayer.