Miércoles, 23 de Abril de 2008

Brown claudica respecto a su reforma fiscal

Intenta así apagar la revuelta en el seno de su partido por la subida de los impuestos a las clases más desfavorecidas.

LOURDES GÓMEZ ·23/04/2008 - 22:21h

El primer ministro británico Gordon Brown apagó ayer la primera gran revuelta laborista contra su programa de gobierno prometiendo rectificar una polémica reforma fiscal que perjudica a empleados con sueldos bajos y sin hijos.

El jefe del Ejecutivo aplacó la tormenta aceptando las demandas que sus propias filas exigían para compensar económicamente a los afectados por la medida fiscal. "El primer ministro ha escuchado", dijo, satisfecho, el diputado Frank Field, cabecilla de la rebelión.

Brown evitó con sus concesiones una inminente derrota parlamentaria, pero dejó al descubierto un nuevo flanco de ataque desde la oposición.

El líder conservador, David Cameron, abrió la ofensiva denunciando el "humillante viraje" táctico del jefe del Gobierno laborista, que pone de manifiesto "su masiva falta de autoridad". Cameron calentó la sesión semanal del ´Question Time´(preguntas al primer ministro), que se celebra los miércoles, acusando a Brown de "figura patética, indecisa, titubeante y débil". "Es un perdedor, no un líder", remató el jefe ´tory´.

Los laboristas van a la zaga en los sondeos de opinión, con una distancia de hasta diez puntos respecto a los conservadores. Brown, que acusa un creciente deterioro popular sobre su personalidad y estilo de gobierno, ha perdido incluso terreno en cuanto a su habilidad para sortear la presente incertidumbre económica, algo que nadie cuestionaba hace medio año.

El electorado dará su veredicto, el próximo 1 de mayo, en los comicios locales en Inglaterra y Gales, además de la alcaldía de Londres. Es el primer pulso real entre el ´new labour de ´Brown y los ´tories´ de Cameron.

Brown restauró la calma en su partido, pero le quedan muchos obstáculos por superar. Con sus concesiones sentó ayer un precedente potencialmente peligroso para sacar adelante su programa legislativo.

De momento ya hay serios puntos de fricción en la reforma antiterrorista y en investigación genética, cuestiones ambas que no consigue ´vender´ a sus propios diputados. Algunos hablan ya de forzar el recambio, de acabar prematuramente con un líder de firmes convicciones y carácter taciturno. Porque, como sugiere el lord laborista Meghnad Desai, el estilo de comunicación del primer ministro sólo sirve para recordar "qué bueno era Tony Blair".