Miércoles, 23 de Abril de 2008

Un milagro en Tanzania

El país africano redujo la mortalidad de menores de cinco años un 24% entre 2000 y 2004

AINHOA IRIBERRI ·23/04/2008 - 21:03h

Aunque en los países desarrollados es difícil de concebir, la mortalidad infantil es un hecho más que frecuente en muchos países pobres. De ahí que uno de los Objetivos del Milenio, establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sea rebajar en dos tercios la cifra de fallecimientos en menores de cinco años entre 1990 y 2015.

Esta meta es aún más prioritaria para los 68 países donde las tasas de mortalidad son más altas. Sin embargo, el progreso observado en dichas naciones, a siete años de 2015, dista mucho de ser positivo. Según la OMS, 50 de estos países no están avanzando de manera adecuada hacia el
cumplimiento del objetivo.

No obstante, para aquellos que prefieren ver la botella medio llena, existe un país que bate récords positivos en este campo. Tanzania, una de las naciones más pobres del mundo, consiguió reducir en un 24% su mortalidad infantil entre 2000 y 2004, según recoge un estudio recién publicado en The Lancet.

El milagro tanzano no ha sido paulatino: según las encuestas que utiliza la OMS para medir la mortalidad infantil, en la década de 1990 siempre fue alta (oscilando entre 141 y 147 muertes por cada 1.000 nacidos vivos) y se mantuvo estática. En la siguiente encuesta, que recoge datos de finales de 2004 y principios de 2005, la cifra había caído a 112 óbitos por cada 1.000 nacimientos. Según los autores de la investigación, liderados por el especialista en salud pública Honorati Masanja, del Centro de Investigación en Salud y Desarrollo Ifakara de Tanzania, la mejora de las políticas sanitarias del país está detrás de este descenso, que puede permitir a Tanzania cumplir el Objetivo del Milenio 4.

El gasto gubernamental en salud se incrementó en dos tercios entre 1999 y 2004 y, por primera vez, se permitió la aportación económica de instituciones más allá del Ministerio de Sanidad. La apuesta por los tratamientos coste eficaces hizo que aumentara la administración infantil de vitamina A, la distribución de mosquiteras impregnadas con insecticida y las vacunas a la población infantil.

Por último, la menor mortalidad por sida en niños –que se puede achacar al acceso a los antirretrovirales y al diagnóstico en embarazadas– también han supuesto una mejora.