Domingo, 20 de Abril de 2008

El Papa explica a los jóvenes que su adolescencia fue arruinada por el nazismo

EFE ·20/04/2008 - 00:15h

EFE - Varias monjas de la comunidad Carmelita esperan en la Quinta Avenida el paso de la procesión del papa Benedicto XVI, al término de la misa que ofició en la catedral de San Patricio de Nueva York (EEUU). El Papa comenzó el pasado 15 de abril su viaje por Estados Unidos y tras una estancia de tres días en Washington, llegó ayer a Nueva York, ciudad en la que permanecerá hasta el 20 de abril para después regresar a Roma.

El papa Benedicto XVI explicó hoy, en el festivo y espontáneo encuentro con cerca de 20.000 jóvenes en el seminario de San José en Nueva York, que su adolescencia fue "arruinada por un régimen funesto": el nazismo.

Benedicto XVI confió hoy a los jóvenes que sus años de adolescencia fueron arruinados por "un régimen funesto, que pensaba tener todas las respuestas".

"Su influjo creció, filtrándose en las escuelas y en los organismos civiles, así como en la política e incluso en la religión antes de que pudiera percibirse que era un monstruo", dijo.

Joseph Ratzinger contaba en ese entonces con 17 años de edad y en los últimos meses de la II Guerra Mundial (1942-1945) fue llamado a filas en los servicios auxiliares antiaéreos del ejercito alemán.

Ratzinger comentó a los jóvenes, que ahora, muchos de ellos, pueden gozar de las libertades que surgieron gracias a la expansión de la democracia y del respeto de los derechos humanos.

Sin embargo, advirtió, que "el poder destructor permanece. Decir lo contrario será engañarse a sí mismo", aunque añadió que "éste jamás triunfará".

La ceremonia, que se realizó en la explanada ante el Seminario de San José, estuvo caracterizada por la espontaneidad y el entusiasmo de los jóvenes, que no dejaron de cantar y de gritar "Vivas al Papa" y "Te queremos" durante todo el acto.

El entusiasmo de los jóvenes contagió al Papa, que asistió divertido a los cánticos y coros, y que incluso rompió el férreo protocolo de este tipo de ceremonias para levantarse a besar a cada uno de los chicos que intervinieron.

Los jóvenes ofrecieron al Papa varios tipos de pan, maíz, arroz, símbolos de la "riqueza de las culturas y tradiciones" representadas en Estados Unidos.

Benedicto XVI también habló de los problemas de la juventud, "como el abuso de la droga, la falta de casa o la pobreza, el racismo y la violencia o la degradación que sufren sobre todo muchas mujeres".

Explicó que todas estas son producto de "una actitud mental envenenada, que se manifiesta en tratar a las personas como meros objetos".

Asimismo, les advirtió de que la Tierra soporta el peso "de la avidez consumista y de la explotación irresponsable", y les invitó a "rechazar toda tentación de ostentación o de vanidad y a vivir con caridad, castidad y humildad"

El Papa puso como ejemplo ante los jóvenes a seis hombres y mujeres, Santa Isabel Ana Seton (1774-1821), Santa Francisca Javier Cabrini (1850-1917), San Juán Neumann (1811- 1860), la beata Kateri Tekakwitha (1656-1680), hija de un guerrero Mohawk, Pierre Toussaint (1766-1853) y el cubano Padre Félix Varela (1788-1853).

El clima de espontaneidad que dominó todo el acto hizo incluso que el Papa olvidara el mensaje que tenía que dirigir en español a los seminaristas de San José, lo que obligo a uno de sus ayudantes a recordárselo.