Martes, 16 de Octubre de 2007

Olmert plantea dejar zonas de Jerusalén a los palestinos

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, sugirió ayer en la Kneset (Parlamento) que Israel podría hacer "concesiones" en el tema de Jerusalén y traspasar a los palestinos el control de ciertos barrios árabes de la ciudad santa.

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·16/10/2007 - 11:39h

"¿Fue necesario determinar que el campo de refugiados de Shuafat, Zawahra y Walaya eran parte de Jerusalén? Admito que éstas son cuestiones legítimas que se han de plantear aquí", dijo Olmert enigmáticamente ante los parlamentarios.

El primer ministro se refería a los barrios árabes de Jerusalén. Algunos sondeos que se han realizado en los últimos meses indican que los israelíes son proclives a renunciar a los barrios árabes si se les pregunta específicamente así, y en cambio, responden negativamente si se les plantea si están dispuestos a renunciar a Jerusalén.

Ésta es la primera vez que Olmert habla públicamente en esos términos, aunque algunos analistas israelíes creen que con estas palabras podría tratar de apartar la atención de los tres casos de presunta corrupción que investiga la Policía. Ayer mismo, diputados de todo el arco parlamentario exigieron su dimisión por esta razón.

Intercambio con Hizbulá

Sin ningún aviso previo, Israel realizó ayer un canje de prisioneros con la milicia chií libanesa Hizbulá en la frontera entre ambos países, según confirmaron ambos bandos.

Las partes intercambiaron un preso libanés, que padece una enfermedad mental, y

los restos de dos miembros de Hizbulá por el cadáver de un civil israelí.

El civil israelí fue identificado como Gabriel Dwait, un emigrante etíope judío, que se ahogó en el Mediterráneo en enero de 2005, cuando tenía veintisiete años, y fue recogido por miembros de Hizbulá en la costa del norte del Líbano.

El intercambio podría ser el primer paso para que Israel y Hizbolá lleguen a un acuerdo sobre la liberación de los dos soldados israelíes capturados en la frontera con Líbano en julio del año pasado, que provocó una guerra entre ambos que duró 34 días.