Jueves, 17 de Abril de 2008

El Papa recibe el calor de los católicos de EE.UU. y recuerda la importancia de los hispanos

EFE ·17/04/2008 - 17:45h

EFE - Vista general del Estadio Nacional donde el papa Benedicto XVI se dirige al público durante la misa que ha oficiado, en Washington D.C.

El papa Benedicto XVI tuvo hoy su primer encuentro con los fieles católicos estadounidenses, que le demostraron su afecto durante una misa celebrada en el estadio de béisbol del Nationals Park de Washignton y en la que por primera vez en este viaje se dirigió a los hispanos.

Benedicto XVI celebró hoy una misa ante los 45.000 fieles católicos que pudieron conseguir una entrada para participar en la ceremonia, mientras que decenas de miles no obtuvieron boletos y se quedaron sin ingresar, aseguraron fuentes eclesiales locales.

Las fuertes medidas de seguridad y los cuidadosos controles hicieron que muchos de los fieles tuvieran que llegar hasta cuatro y cinco horas antes de que comenzara la ceremonia (10.00 hora local) y aguantar largas filas.

Los católicos hicieron sentir su calor a Joseph Ratzinger con numerosos aplausos, gritos de "Viva el Papa" y agitando las miles de banderitas estadounidenses y con los colores amarillo y blanco del Vaticano, que fueron repartidas por la organización.

La misa de Washington demostró el carácter multiétnico de la sociedad estadounidense, desde la diversidad cultural de los fieles que estuvieron presentes a las canciones interpretadas por las cerca de 500 voces que formaban los coros, que pasaron del "Goospel" a los ritmos e instrumentos latinoamericanos.

Por ello, Benedicto XVI habló en español, por primera vez desde su llegada a Estados Unidos el pasado martes, y recordó que el crecimiento de la Iglesia católica en este país se debe a la llegada de inmigrantes latinoamericanos.

En su mensaje, destacó "la vitalidad del testimonio de fe" de los fieles de lengua española.

"La Iglesia de Estados Unidos, cogiendo en su seno a tantos de sus hijos inmigrantes, ha ido creciendo gracias también a la vitalidad del testimonio de fe de los fieles de lengua española", afirmó.

A ellos les pidió que "no se dejen vencer por el pesimismo, la inercia o los problemas" y que sean fieles a los "compromisos que adquirieron al ser bautizados".

Asimismo, instó a los fieles hispanohablantes a "seguir contribuyendo al futuro de la Iglesia en este país y a la difusión del Evangelio".

"Sólo si están unidos a Cristo y entre ustedes, su testimonio evangelizador será creíble y florecerá en copiosos frutos de paz y reconciliación, en medio de un mundo muchas veces marcado por divisiones y enfrentamientos", añadió.

Joseph Ratzinger tuvo un gesto de deferencia con otro hispanohablante ilustre, el tenor español Plácido Domingo, a quien se levantó a saludar y felicitar después de que este cantó un aplaudido "Panis Angelicus".

En su homilía, el pontífice recordó a los que llegaron a Estados Unidos "con la expectativa de encontrar una nueva libertad y nuevas oportunidad".

También denunció las "injusticias sufridas por las poblaciones americanas nativas" y de aquellos "que fueron traídos de África con la fuerza como esclavos".

Este primer encuentro con los fieles católicos sirvió al jefe de la Iglesia católica para retomar el tema de los casos de abusos sexuales a menores por parte de los sacerdotes estadounidenses.

El Papa se dijo consciente del "daño" que este escándalo causó dentro de la comunidad de la Iglesia, aludiendo a que tras ello muchos católicos abandonaron la práctica de esta religión.

Invitó entonces a los fieles "a promover la recuperación y la reconciliación para ayudar a quienes han sido dañados", y a que "estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el excelente trabajo que hacen".

"Ninguna palabra mía podrá describir el dolor y el daño producido por dicho abuso", exclamó.

Además, destacó la importancia ahora de "prestar una cordial atención pastoral a los que han sufrido" y apuntó que "ya se han hecho grandes esfuerzos para proteger a los niños y estos han de continuar".

Por otra parte, recriminó el comportamiento "desconcertante" de algunos católicos en EE.UU. que "se inclinan a adoptar actitudes contrarias a la verdad del Evangelio".