Martes, 16 de Octubre de 2007

Cinema Rock

Más de una docena de películas actualmente en exhibición, rodaje o preparación echan mano de mitos del rock, el jazz o el hip hop

J.M. COSTA ·16/10/2007 - 09:24h

Películas pop las ha habido de siempre. De hecho la primera película musical, El Cantante de Jazz no era más que la explotación en celuloide de uno de los más famosos cantantes norteamericanos de la época, años 20-30. Luego vendrían Elvis Presley y durante los sesenta, prácticamente todos los grupos de cierta nota se acercaron a las pantallas.

Pero lo que sucede en este 2007 no tiene precedentes. La cantidad de películas más o menos documentales y más o menos carroñeras que se están produciendo este año no tiene parangón. La lista de filmes en explotación rodaje o proyecto que giran en torno al rock, al hip hop o incluso a Broadway supera de lejos la docena.

Hay quien se ha tomado el ingrato trabajo de listar esta avalancha, el compañero David Carr del NYT, y la relación impresiona. Carr comienza con Tom Petty y el documental que sobre el está rodando Peter Bogdanovich, en el cual también participa Eddie Veder, antiguo líder de Pearl Jam.

En Público ya hemos mencionado  Control, la biografía de Ian Curtis/Joy Division filmada por el fotógrafo Anton Corbijn.Hay más. Bob Dylan es el protagonista en un documental, The Other Side Of The Mirror, pero también de una suerte de ficción en I’m Not Here, de Todd Haynes, donde seis actores van turnándose en el papel del de Duluth.

Beatles, Stones

Por su parte, Martin Scorcese, no contento con haber rodado a los Rolling Stones, acaba de firmar el contrato para documentar la vida de otro desaparecido: George Harrison. Aunque quede algo más atrás, la película sobre Johnny Cash también puede incluirse en esta tendencia.
Hasta el momento nos movemos en el terreno del rock-pop y ello permitiría bellas disquisiciones sobre integración de un género rebelde o de explotación de sus muertos.

En realidad el virus supera de lejos lo puramente rock. Aparte del Fados de nuestro Saura, hemos tenido semi-biografías como La Vie En Rose, El Cantante o incluso la versión de Hairspray.

Cabía esperar que un mundo donde las ansias de celebridad y negocio son tan notorias o más que las ambiciones artísticas, el del Hip-Hop, no dejaría escapara esta presa.

Jay-Z, probable rapper número 1 hoy en día se ha aliado con Ridley Scott para su próxima película, muy apropiadamente llamada American Gangster. Se espera que la banda sonora tenga más éxito que el mismo film.

Más o menos lo mismo sucede con el documental sobre el boxeador Mike Tyson realizado por James Toback y cuya música está produciendo RZA, del colectivo Wu Tang Clan.

A la madurez, parodia

Más adelante parece que nos llegarán parodias de vidas musicales, signo inequívoco de que el género, cuya actual pujanza quizás se inicio con el biopic sobre Jim Morrison de los Doors, ha alcanzado su mayoría de edad.

Judd Apatow, director de la comedia Walk Hard señala que las vidas de los músicos retratados en estas películas, están cortadas por el mismo patrón: “Un pueblerino que crece en circunstancias familiares trágicas, se convierte en una estrella, engaña a su primera mujer, ingresa en rehabilitación, engaña a su segunda mujer, vuelve a estar sobrio, vive su triunfo final y fallece de manera pacífica o muere de manera horrible”.
Más allá de explicaciones de orden generacional, lo que parece indicar esta manía es como unos medios influyen en otros y se potencian.

Una película ya no es solo una película, sino, cada vez más, la forma en que aprovecha otras plataformas. La añosa Saturday Night Fever fue una primera lección. Hoy, se conoce, el rock, el pop, el jazz o el hip-hop ya pueden ser tan populares como Tony Manero. Pronto llegarán los DJ’s.