Martes, 16 de Octubre de 2007

El 'modus operandi' en el tiroteo de ayer no coincide con el de ETA

Un sargento del Ejército de 28 años resultó herido de bala en el hombro izquierdo en un confuso incidente que ni la Ertzaintza ni la Policía se atreven a adjudicar a ETA.

Ó. L. F. / AGENCIAS ·16/10/2007 - 00:45h

Miembros de la Ertzaintza hacen guardia a la entrada del cuartel de Loiola, en San Sebastián, donde un militar ha resultado herido en el hombro de un disparo por arma de fuego. / EFE

El sargento del Ejército de Tierra M.R.V., que anoche resultó herido de un disparo en el hombro en San Sebastián, sigue recuperándose en el Hospital Donostia, que esta mañana difundió un nuevo parte médico en el que asegura que el pronóstico del militar, que permanece en observación, es "reservado". 

Mientras tanto, la Ertzaintza continúa investigando las circunsancias de este incidente para tratar de determinar si se trata de un atentado de ETA o tiene alguna otra explicación. 

Según fuentes antiterroristas, el 'modus operandi' utilizado para disparar no coincide con el que habitualmente usa ETA en los atentados.

En general, los miembros de la banda armada atacan por la espalda y con un tiro en la cabeza, mientras que, en esta ocasión, la agresión parece que ha sido de frente, porque la bala ha entrado por la parte de delante del hombro y ha salido por la de atrás.

Tiroteo en Loyola

Un sargento del Ejército resultó herido ayer cerca del acuartelamiento de Loyola, en San Sebastián, en un confuso tiroteo en el que, según la Ertzaintza, "no existen indicios suficientes para determinar que se trata de una atentado de ETA". De hecho, fuentes policiales reconocían a este diario que, según iban pasando los primeros minutos de la investigación, iba ganado peso la hipótesis de que todo había sido fruto de un tiroteo no relacionado con el terrorismo.

Los hechos se produjeron poco después de las diez de la noche, cuando M. R. V., un suboficial de 28 años, iba a pie por el camino de Uba, una zona rural ubicada cerca del acuartelamiento militar. En ese momento, siempre según el relato que el propio herido ha hecho a los investigadores, dos desconocidos que estaban ocultos tras un arbusto le abordaron y efectuaron un disparo que le impactó en el hombro izquierdo. El sargento ha asegurado que entonces él efectuó dos disparos con su arma reglamentaria para repeler la agresión. Los supuestos agresores huyeron.

Puntos oscuros

Aunque las primeras investigaciones apuntaban a la mano de ETA en la acción –“era la más razonable y no teníamos otra que llevara a a excluirla”, señalaba ayer a este diario un alto responsable de la lucha antiterrorista–, según pasaban los minutos el abanico de hipótesis se abría rápidamente.

La circunstancia de que la herida revele que el disparo fue realizado de frente y que, sin embargo, el militar asegurara que no había visto a nadie, o el curioso hecho de que lo primero que hiciera el sargento tras ser herido fuera llamar a un familiar que reside en Santander, ha aumentado las dudas sobre la autoría etarra entre los investigadores tanto de la Policía como de la Ertzaintza.

La confusión fue mayor cuando, según ha podido saber este diario, un alto mando militar del propio acuartelamiento ponía de manifiesto ante los agentes encargados de las primeras pesquisas sus dudas sobre la versión facilitada por su subordinado.

No obstante, todas las fuentes consultadas reconocían que aún era pronto para descartar definitivamente la autoría de la organización terrorista en el tiroteo. “La víctima es un militar y se ha producido en San Sebastián. Con estos datos, lo lógico es no descartar aún que sea un atentado de la banda”, aseguraba un responsable de la Ertzaintza, que recordaba que los expertos de la lucha antiterrorista están convencidos de que la banda armada mantiene un grupo en Guipúzcoa, que consiguió salvarse de la operación de marzo de la Guardia Civil que desarticuló el comando Donosti.

Sin testigos

El herido fue trasladado hasta el hospital por un compañero de la residencia militar. Éste y otros posibles testigos de los momentos posteriores del atentado están siendo interrogados por la Ertzaintza para intentar aclarar los extremos del tiroteo. Fuentes cercanas al acuartelamiento señalaban ayer por la noche a este diario que lo poco que sabían era lo que les había referido el herido, ya que ellos habían oído los disparos y, al salir, vieron al sargento herido. Él fue el que les refirió la presencia de dos personas ocultas que le habían disparado.

El Hospital de Donosti, donde fue trasladado el militar, emitió ayer por la noche un parte en el que informaba que éste presentaba una herida de carácter reservado, pero que no se temía por su vida. No obstante, el herido permanecerá ingresado 24 horas para observar cómo evoluciona su herida.

Más tiempo es el que se da la Policía para aclarar lo sucedido y comprobar si, finalmente, el tiroteo es el cuarto atentado que ETA consigue perpetrar desde la ruptura formal de la tregua en junio –tras los de la Casa cuartel de Durango, el de la comisaría de la Ertzaintza en Zarautz y el del escolta en Bilbao– o si todo queda en un confuso tiroteo.