Miércoles, 16 de Abril de 2008

Umberto Bossi, el hombre que puede hacer caer a Berlusconi

Un Bossi reforzado apoya a un Gobierno que no sobreviviría sin su partido

TRINIDAD DEIROS ·16/04/2008 - 21:57h

Berlusconi casi ha descartado a su aliado como ministro por su "mala salud", pero Bossi estará en la sombra.

Un indio americano con la leyenda estampada: "Ellos han sufrido la inmigración; ahora viven en reservas"; una gallina que representa la Padania -el país virtual con el que sueña la Liga Norte- con Roma transfigurada en oronda campesina apropiándose de los huevos.

Los carteles electorales de la Liga Norte, el partido que está detrás de la cómoda victoria de Berlusconi, son toda una declaración de intenciones.

Traducen, sin ambages, una ideología ultraderechista, populista, xenófoba e independentista a ratos, cuyo máximo adalid es desde hace casi dos décadas su casi vitalicio líder Umberto Bossi.

Su cantinela desde que fundó el partido en 1989 es el ya famoso "Roma ladrona". Ladrona, se entiende, de las riquezas del norte del que, denuncia, vive el resto de Italia, en especial un sur que supone lleno de mafiosos y vagos.

Sin embargo, la maltrecha figura del "senatur" -el senador en dialecto lombardo, que es como le llaman muchos de sus seguidores- sólo ha aparecido en una fotografía, la misma, impresa en dos carteles electorales diferentes.

La imagen, en la que aparece un Bossi amenazante de puño cerrado, intenta soslayar las evidentes secuelas que le dejó el ictus que sufrió en 2004. Tiene un brazo y medio rostro paralizados y apenas articula las palabras. Muchos quisieron ver entonces el fin de su carrera política.

Lejos de ello, en estas elecciones Bossi se ha convertido en el hombre de quien depende que Il Cavaliere conserve su cómoda mayoría en la Cámara y, sobre todo, en el Senado.

Umberto Bossi nació en 1941 en Cassano Magnago, en la provincia de Varese, Lombardía, en una de las zonas más ricas y señoriales de Italia.

Muchos de sus habitantes se jactan de su origen celta, una de las señas distintivas que la Liga evoca para justificar la supuesta identidad padana.

En la página web de su partido se pasa casi de puntillas sobre muchas cosas. Por ejemplo, su formación como médico que abandonó "poco antes de licenciarse". Otras, como el ictus, ni se mencionan.

Porque la Liga Norte es un partido que cultiva una devoción por Bossi rayana en el culto al líder. En 2004, sus fieles intentaron a toda costa ocultar el daño cerebral que sufrió su ídolo.

No es de extrañar si se considera la ideología semifascista que cultiva Bossi, que le ha llevado incluso a expresar sus simpatías por personajes como Slobodan Milosevic.

Son de sobra conocidas sus exigencias de expulsión de los inmigrantes, sobre todo de los musulmanes, por quien demuestra una inquina sólo comparable a su obsesión por evitar la construcción de mezquitas. O sus llamamientos para que se incluya una referencia a la raíz cristiana de Italia y Europa, así como sus diatribas contra la corrupción y el nepotismo de la política italiana.

Un cargo hereditario

¿Cristiano devoto, luchador contra la corrupción y los enchufes? Bossi está divorciado y casado en segundas nupcias. En 1994, fue condenado en el juicio Enimont a ocho meses de cárcel por recibir dinero negro para su partido. Ha propuesto a su hijo Renzo para que le suceda, mientras su otro hijo, Riccardo, fue contratado por la Liga Norte como asistente en el Parlamento Europeo.

De quien ahora llama su "amigo" Berlusconi, aseguró en los noventa que era "el monaguillo de Craxi", "una ladilla" o un "bufón".

Claro que entonces era cuando, tras apenas unos meses de alianza, Bossi precipitó la caída de Berlusconi por su desacuerdo sobre las pensiones y el federalismo. Catorce años después, sus 25 senadores son otros tantos ases en su manga. De ahí los guiños que Berlusconi está haciendo ya a su aliado de la Liga.