Martes, 15 de Abril de 2008

La larga sombra de Vioxx

Dos nuevos estudios científicos desvelan que el laboratorio Merck ocultó riesgos sobre Vioxx en 2001, además de utilizar de forma habitual autores falsos en sus publicaciones

AINHOA IRIBERRI ·15/04/2008 - 23:00h

Han pasado casi cuatro años desde la retirada de Vioxx (nombre comercial de rofecoxib), el fármaco que pasó de ser una de las novedades terapéuticas más esperadas a uno de los medicamentos más denunciados.

Aún así, las acusaciones contra el laboratorio fabricante, Merck , parecen no acabar nunca. Cuando la empresa está a punto de desembolsar 3.300 millones de euros a los afectados por el fármaco en EEUU, dos nuevos estudios señalan ahora que el escándalo pudo haberse evitado.

No es la primera vez que se acusa a Merck de haber ocultado datos adversos de su antaño estrella antiinflamatorio para evitar problemas, pero lo que hoy publica la revista JAMA ha provocado un durísimo editorial por parte de su directora y su subdirector, que afirman: “Cuando se cuestiona o se amenaza la integridad en la ciencia o la práctica médica –como ocurre con la influencia de la industria–, tanto pacientes como médicos e investigadores están en peligro”.

Los dos estudios están firmados por médicos contratados por abogados que trabajan en la acusación de Merck y que  en ningún momento lo ocultan. Aún así, el análisis parece extremadamente objetivo, como lo demuestra el hecho de que pongan a disposición de los lectores todos los datos.

En el primero de los trabajos se acusa a Merck de maquillar datos sobre mortalidad en dos ensayos clínicos realizados para probar la eficacia de Vioxx en el tratamiento del alzhéimer (una indicación que no salió adelante). La manipulación, según los autores, es sutil, ya que el problema no está en los datos obtenidos, sino en la forma de presentarlos. Escriben: “Los artículos no incluían análisis estadísticos de los datos de mortalidad y los dos concluían que rofecoxib era bien tolerado”.

La farmacéutica utiliza precisamente este argumento en su defensa y viene a decir que el problema no era suyo, sino de la revista donde se publicó el trabajo (la propia JAMA), que no incluyó datos sobre la mortalidad en el estudio que ellos sí enviaron al organismo regulador de los fármacos en EEUU, la FDA.

Sin embargo, uno de los autores, el especialista de la Universidad de Washington Bruce Psaty, explicó a Público que Merck “no vio un problema de seguridad cuando el riesgo de muertes era tres veces mayor en el grupo que tomaba Vioxx”. “Ellos se preguntaban por las muertes atribuibles a Vioxx, pero no se fijaron en la fotografía completa”, añadió el experto, que considera que el laboratorio estadounidense no es el único que maquilla sus datos.

El segundo de los trabajos que hoy publica JAMA revela que la participación de autores invitados –médicos prestigiosos que firman estudios elaborados casi en su totalidad por el laboratorio– y escritores fantasmas –médicos que aparecen como autores de un estudio sin que se pueda aclarar su contribución a la investigación– es más que frecuente en los estudios sobre Vioxx. En este sentido, Merck declara que “las políticas sobre autoría han evolucionado y se han hecho más específicas desde 2003”.

En cualquier caso, el enfado de los responsables de JAMA es casi lo más destacado de la última edición de esta prestigiosa revista. Las publicaciones científicas también tienen mucho que decir.

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