Lunes, 15 de Octubre de 2007

Zoellick nada y guarda la ropa para no mojarse en la polémica sobre corrupción

EFE ·15/10/2007 - 22:40h

EFE - El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, pronuncia un discurso el pasado 10 de octubre.Zoellick recibió buenas críticas tras anunciar su visión para el Banco Mundial (BM) al cumplirse los primeros 100 días como presidente del organismo. EFE

Robert Zoellick recibió buenas críticas tras anunciar su visión para el Banco Mundial (BM) al cumplirse los primeros 100 días como presidente del organismo, con una notable excepción, la del influyente diario "The Wall Street Journal".

El jueves pasado, un día después de que Zoellick anunciara su compromiso con una globalización "inclusiva y sostenible", el "Wall Street Journal" arremetía contra el timonel de un banco a la deriva.

"Hace tiempo que nos acostumbramos a las palabras huecas con las que el Banco reparte dinero a paladas (en la actualidad más de 30.000 millones de dólares anuales) y queda por ver si la agenda de Zoellick representará algo más que revestir de brillo al actual statu quo", sentenciaba el principal rotativo financiero estadounidense y el segundo de mayor tirada del país.

Para el "Journal" el verdadero desafío de Zoellick será demostrar su habilidad para restablecer la reputación del BM, "sobre todo en lo que se refiere a la corrupción en sus préstamos y la tendencia de los empleados del Banco a hacer la vista gorda".

La corrupción, una palabra maldita hasta hace una década en el BM, fue el caballo de batalla de Paul Wolfowitz (2005-2007) durante sus dos turbulentos años al frente de la institución.

Su radical guerra contra los corruptos del mundo, que le llevó a congelar préstamos multimillonarios y le ganó la enemistad de algunos países europeos, fue uno de los aspectos más espinosos de su breve mandato.

Dada la sensibilidad del tema, la expectación frente a la postura de Zoellick en ese frente es máxima.

Puede que precisamente por eso, el ex "número dos" del Departamento de Estado haya optado de momento por la vía diplomática, al indicar que el buen gobierno y la lucha contra la corrupción son temas importantes en la ayuda al desarrollo pero sin convertirlos en el asunto prioritario de su agenda de trabajo.

Sea como sea, Zoellick se verá obligado a tomar cartas en el asunto después de que una comisión independiente liderada por el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, emitiese el mes pasado un informe con recomendaciones para que el BM combata de forma más eficaz la corrupción.

El estudio mencionaba, entre otras cosas, que el Banco Mundial tiene una cultura que "favorece el buscar oportunidades de préstamo" y un sistema de evaluación laboral que premia el conceder préstamos a "proyectos prometedores".

En ese ambiente, las investigaciones para sacar a la luz la corrupción se contemplan con recelo porque crean un "problema incómodo en relación con los clientes".

Todo lo anterior se traduce en que "el trabajo en materia anticorrupción del Banco se ha caracterizado por la ausencia de un propósito común, la desconfianza y la incertidumbre", según el informe de Volcker.

Los expertos próximos al tema se reservan el veredicto a Zoellick, sin dejar de llamar la atención, eso sí, sobre el hecho de que la reacción al "informe Volcker" fue crear "otra" comisión que estudiará qué hacer con las recomendaciones del mismo.

"Sus intenciones no están claras de momento", dijo a Efe un analista de Washington conocedor de la estrategia del BM, que señala que "los próximos seis meses serán claves para ver si se toma el tema en serio o no".

Por el momento, Zoellick ha optado por nadar y guardar la ropa como quedó de manifiesto durante su visita a Camboya en agosto, durante la que esquivó el tema de la corrupción pese a que el problema es rampante en el país.

Como prueba de ello, el "Journal" menciona que una investigación interna del BM, a cuyos resultados tuvo acceso el diario, reveló irregularidades graves en siete proyectos del Banco en Camboya.

"El 75 por ciento de las compañías que buscaban licitaciones admitieron haber ofrecido sobornos a funcionarios del gobierno, algunos por decenas de miles de dólares", asegura el rotativo.

El periódico lamenta que en ese ambiente Zoellick se limitara a decir que el BM quiere "ayudar al gobierno a impulsar reformas para reducir la pobreza rural, alentar el desarrollo social, mejorar el clima de inversión y negocios y reforzar el cumplimiento de la ley".