Martes, 15 de Abril de 2008

Expertos apuestan por un modelo de agricultura sostenible para el futuro

EFE ·15/04/2008 - 17:37h

EFE - El asesor de la UNESCO, Ghilhelm Calvo (izqda), y la científica francesa Marianne Lefort (dcha) escuchan a su colega francés Fabrice Dreyfus (centro), durante la presentación del Informe sobre la Evaluación de la Agricultura Mundial de la UNESCO, realizada en la sede de la organización en Par´si (Francias), hoy 15 de abril de 2008. Este infrome hace hincapié en que "el negocio, tal como lo conocemos ahora, no es una opción". Mientras que la ciencia aplicada a la agricultura y la tecnología han posibilitado un gran incremento de la productividad en los últimos 50 años, continúa el informe, el reparto de los beneficios está lejos de ser equitativo. Por lo tanto, concluye, la práctica de la agricultura moderna debe ser modificada. Dreyfus y Lefort son coautores del documento.

La agricultura del futuro deberá ser una actividad sostenible social, ambiental y económica, que se desarrolle en torno a los pequeños productores y que dependa menos de los combustibles fósiles, según preconiza un informe elaborado por 400 expertos internacionales y presentado hoy en la UNESCO.

Los autores del texto, aprobado por 59 países y difundido en un momento en que los precios de los alimentos se han disparado en el mundo, no renuncian a la productividad agrícola, pero mantienen que debe convivir en equilibrio con la conservación de los recursos.

Los pequeños productores y la agricultura familiar pasan a un primer plano en las pautas para el modelo agrícola que propone la llamada "Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola".

El sistema basado sólo en la productividad ha permitido generar beneficios reales, pero "han sido distribuidos de forma muy desigual a nivel global" y "han tenido un costo ambiental y social", explicó a Efe Guillem Calvo, consultor de la UNESCO.

El informe, que no marca objetivos cuantificados ni plazos, apuesta por la conservación de los recursos como camino para la sostenibilidad agrícola, en el sentido más amplio del término.

Aboga por un sistema de comercio agrícola más equitativo, que ayude a los países pobres a alcanzar la seguridad alimentaria, y un sistema de "comercio justo" que reduzca los costes para los pequeños productores y fortalezca los mercados locales.

"Los choques de precios y los fenómenos climáticos extremos" exigen implantar "un sistema global de vigilancia e intervención" para poder predecir con suficiente antelación las grandes penurias alimentarias y las hambrunas inducidas por los precios.

El informe pretende marcar la senda de un desarrollo agrícola que favorezca la integración social y medioambiental, por lo que abogan por un cambio estructural que abarque la ciencia, la tecnología, las políticas, las instituciones y la capacidad de inversión, y piden reconocer los diversos roles de la agricultura, desde la producción de alimentos hasta el servicio a los ecosistemas.

Y es que el papel de la agricultura en la ecología es capital en un momento en el que el cambio climático ocupa un papel tan destacado en el debate público y político, apunta el informe.

Por ello, se recomienda la aplicación de los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícola para perfilar un modelo de actividad agrícola más equitativo que sirva para afrontar desafíos como la pobreza, el cambio climático, la salud humana, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.

Para habilitar el cambio por el que apuestan los autores del documento, es necesario reestructurar y establecer nuevas redes intergubernamentales e independientes basadas en la ciencia.

Para ello hace falta impulsar un diálogo interdisciplinar que relacione las ciencias humanas y medioambientales con la agricultura, además de la diversificación de las explotaciones o la descentralización de las oportunidades tecnológicas, sin olvidar la necesidad del aumento de las inversiones públicas y privadas.

Los autores del informe no se pronunciaron claramente sobre el polémico uso de organismos genéticamente modificados.

Y, en cuanto al también controvertido tema de los biocarburantes, indicaron que el costo de los de primera generación (bioetanol y biodiésel) producidos a partir de cultivos agrícolas es competitivo "sólo en determinadas circunstancias favorables".