Domingo, 13 de Abril de 2008

El Madrid abre el cerrojo

Los blancos se alejan a nueve puntos del Barça y diez del Villarreal y ya piensan en la fecha del alirón

GONZALO CABEZA ·13/04/2008 - 19:25h

Clemente volvía a Madrid fiel a su estilo. Durante la semana, no callándose nada en los micrófonos. En el campo, desplegando ese cerrojazo al que apela en demasía: cuatro defensas y Cuadrado como perro de presa de Raúl. El marcaje acabó con el Raúl brillante, pero despertó al pillo. Al jugador que sabe moverse entre líneas y descontrolar a su defensor cuando éste tiene como único argumento echar mano del fuera de juego.

Schuster planteó el encuentro a sabiendas de lo que iba a ofrecer Clemente. Por eso, les encargó a Robben y a

Robinho abrir el campo. Un mensaje que telegrafió las intenciones de uno y otro. El acoso estaba asegurado. El gol, con ese parámetro, sólo era cuestión de tiempo.

El Madrid sin ideas

Pero los problemas llegaron cuando hubo que desarrollar ese acoso. El equipo estuvo estático en ataque. Sin ideas y excesivamente condicionados por una defensa que tiene grabado a fuego sus máximas: unión entre las líneas, apoyo al compañero, no dejar sitio a los artificios... Vamos, la solidaridad frente al espectáculo en su máxima expresión.

Las cosas parecieron complicarse cuando a los diecinueve minutos Torres realizó un innecesaria entrada por detrás al tobillo de Aquino que supuso su expulsión. Nada cambió. El Madrid podía perfectamente jugar con tres defensas, especialmente si se analizaba el dibujo táctico del contrario. El problema seguía arriba. Las ideas no terminaban de aparecer y el autobús de Clemente seguía con su periplo sin sobresaltos. De hecho, a pesar del evidente dominio territorial, los remates no aparecían. El partido se trabó y empezó a ser de ritmo lento. Algo tuvo que ver en ello Iturralde,

empeñado en coger su cuota de pantalla. Estuvo acertado en la mayoría de sus decisiones, como cuando no señaló un penalty sobre Guti, pero sobre todo destacó por su afán de protagonismo.

El gol cambió a Clemente

Al descanso se llegó con el resultado pretendido por el Murcia. Pero el empate a cero se deshizo como un castillo de naipes. Tras veinte minutos de la segunda mitad, que fueron una copia de la primera, el gol apareció a golpe de estrategia. Un saque de banda, prolongado por Raúl y bien aprovechado por Sneijder, destruyó las aspiraciones murcianas.

A Clemente se le abrieron los ojos. Salió Movilla: la racanería había sido derrotada. El técnico vasco podría haber pensado al inicio del partido en jugar al fútbol. El encuentro le dio otra oportunidad con una expulsión, la de Torres, que dejaba al rival a su merced, pero sólo se atrevió cuando ya todo estaba perdido.

El Murcia mostró un poco más de intención, cosa sencilla viendo su nulidad previa, pero con poco acierto. La mejoría tampoco fue palpable. El equipo se fue del partido huérfano de remates a puerta.

Schuster también decidió que lo que había en el marcador valía. Hizo desaparecer a Robinho y retomó la defensa de cuatro con Michel Salgado, en la derecha. Desde ahí todo fue imprecisión. Nadie se atrevió a desafiar a la defensa rival y mirar al reloj se convirtió en la única obsesión.

Con su victoria, el Madrid acaricia la Liga. El objetivo parece casi conseguido. Pero a Schuster también se le fichó para que el equipo jugase bien y, salvo algún fogonazo, en eso ha fracasado. Ayer, contra un rival disminuido por la cabezonería de su entrenador (sigue poniendo el autobús, sigue perdiendo en el Bernabéu), tampoco fue capaz de mostrarse brillante.

Noticias Relacionadas